El mes pasado celebramos el Día Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo. En honor a este día que celebra a los pueblos y culturas indígenas, les propongo traer a colación el enfoque humanista de la identidad. Para ello, se debe enfatizar la protección del derecho a elegir la identidad (y, por lo tanto, la disponibilidad de funciones relacionadas con la misma), así como el hecho de que la identidad es múltiple y siempre hay una dimensión de ella que nos conecta con los demás. Basta recordar que algunas de las peores crisis sociales y políticas de la historia han surgido de intentos por reducir la identidad a una sola dimensión alienando a las personas de los demás al colapsar la identidad en una sóla que los hace diferentes a los demás, en lugar de encontrar todas las muchas dimensiones que tienen en común. Por otro lado, proteger la libertad cultural implica necesariamente la defensa de las funciones relacionadas con la identidad. De la misma manera en que reducir la identidad a una sóla dimensión va en contra del enfoque humanista, sería un grave error no proteger aspectos específicos de ella como elementos esenciales en el conjunto de opciones que tienen las personas cuando optan por una identidad. Fortalecer todas y cada una de las dimensiones de nuestras identidades es una manera de mantener siempre abiertos los canales para ser, todos nosotros, parte del mismo ideal colectivo.

2019 es el Año Internacional de las Lenguas Indígenas. A nivel mundial, las estadísticas sugieren que la mayoría de los 7,000 idiomas estimados del mundo son indígenas. También sugieren que la mayoría de ellos están en grave peligro de extinción. Pero, ¿cómo se ve esta situación en América Latina y el Caribe y qué están haciendo los gobiernos para proteger esta parte tan importante del patrimonio cultural de nuestra región?

Según un informe reciente del Banco Mundial, se hablan aproximadamente 560 lenguas indígenas en América Latina. Si bien estas se hablan en casi todos los países, la mayoría se concentra en países como Brasil (con 186 idiomas diferentes), México (67), Colombia (65) y Perú (47). Lamentablemente no existen datos sobre la cantidad de hablantes de estos 560 idiomas ni mucho menos sobre cómo la cantidad de hablantes ha cambiado con el tiempo, pero se estima que en las últimas décadas aproximadamente una quinta parte de los pueblos indígenas perdieron sus lenguas nativas en la región.

Sin embargo, al observar algunas de las lenguas indígenas más comúnmente habladas en ALC, la tendencia se ve sorprendentemente diferente. Utilizando datos de los censos nacionales, este #GraphForThought analiza cómo el número total de hablantes de la lengua indígena más comúnmente hablada en países seleccionados de ALC ha cambiado en el último tiempo. Para los países con datos disponibles, surge una tendencia consistente y positiva: el número total de hablantes de la lengua indígena más comúnmente hablada en cada país ha aumentado. Por ejemplo, en Perú, el número total de hablantes de quechua aumentó de 3,2 millones a 3,8 millones de personas entre 1993 y 2017.

Mientras que en algunos países, el aumento en el número total de hablantes no corresponde a un aumento en la proporción total de hablantes (ya que la población total del país también ha crecido), en otros países sí. Por ejemplo, el aumento en el número total de hablantes de quechua en Perú de 2007 a 2017 corresponde a un aumento en la participación del total de hablantes de quechua del 13% al 13.6% de la población de 5 años o más. Sin embargo, es importante recordar que estas tendencias probablemente no capten lo que está sucediendo con los idiomas más amenazados en estos países (que se definen precisamente por tener un número limitado de hablantes).

Para garantizar que las lenguas indígenas, junto con los legados culturales y las generaciones de conocimiento que las acompañan, permanezcan intactas es fundamental que los gobiernos actúen para protegerlas y preservarlas. Las políticas actuales en la región van desde el reconocimiento de lenguas indígenas como lenguas nacionales o cooficiales hasta iniciativas educativas multilingües que promueven la enseñanza escolar en lenguas indígenas. Políticas como estas pueden estar explicando la tendencia al alza del número total de hablantes en la región que muestran los datos.

No sólo son necesarias las políticas nacionales, sino también los cambios en las normas sociales para garantizar que hablar un idioma indígena sea visto como algo que los hablantes y sus comunidades valoran. De hecho, si hablar una lengua indígena se considera algo que fomenta la "distancia social" entre las personas, pueden enfrentar presiones adversas para no aprender o hablar debido a los "costos" sociales percibidos. En este sentido, políticas que intenten integrar socialmente mejor las lenguas indígenas pueden ayudar a reducir dicha distancia social. Por ejemplo, la opción de transmitir noticias convencionales en quechua en Perú o los esfuerzos para traducir plataformas digitales como Facebook y Wikipedia en aymara en Bolivia.

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