Durante el último medio siglo, nuestra sociedad global ha experimentado una transición de una sociedad dividida por ideologías a una sociedad unida por ideales. La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible con sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son un reflejo de esta transición. Si bien los países de todo el mundo tienen sistemas políticos muy diferentes, que van desde regímenes más autocráticos hasta regímenes más democráticos (de hecho, la mayoría de los países tienen una combinación de ambos), existe un acuerdo cada vez mayor sobre el tipo de resultados que las políticas implementadas por los diferentes sistemas debieran aspirar a alcanzar.

Una manera clave en la cual las sociedades democráticas avanzan hacia el logro de estos objetivos es a través de involucrar a sus ciudadanos. En particular, podemos identificar cuatro pilares complementarios por los cuales los ciudadanos juegan un papel en influir democráticamente en los resultados de las políticas: votación, organización política, organización social y deliberación pública. A propósito del Día Internacional de la Democracia, este #GraphForThought intenta destacar el pilar democrático de organización social en América Latina y el Caribe.

Utilizando la base de datos de Varieties of Democracy (V-Dem), es posible analizar cómo está cambiando el entorno institucional para la organización social en la región siguiendo el comportamiento de dos variables clave que están cambiando en conjunto: “entrada y salida de OSC” y “censura gubernamental de los medios”. La primera captura la medida en que los gobiernos impiden la formación u operación de organizaciones de la sociedad civil (OSC) y la segunda evalúa la medida en que los gobiernos intentan censurar a los medios de forma directa o indirecta (en el caso de la censura indirecta, esto puede ser mediante la concesión de frecuencias de transmisión por motivos políticos, el retiro de apoyo financiero, la influencia sobre instalaciones de impresión y redes de distribución, distribución seleccionada de publicidad, requisitos de registro onerosos, tarifas prohibitivas o soborno). La organización social efectiva requiere un entorno institucional que permita a los ciudadanos actuar colectivamente y establecer demandas (lo que a menudo sucede a través de organizaciones autónomas de la sociedad civil) así como canales a través de los cuales dichas demandas pueden publicitarse y hacerse accesibles (lo que a menudo ocurre a través de organizaciones de medios independientes). Sin embargo, es importante tener presente que en la era de las redes sociales, caracterizada por rápidos flujos de información y desinformación, los impactos de la censura de los medios en el  espacio cívico puede estar cambiando.

En cierto modo, el tamaño del "espacio" que tiene la sociedad civil para la organización social puede penssarse como la distancia entre estas dos variables (calculado como el puntaje para la entrada y salida de las OSC menos la censura gubernamental de los medios). Un espacio cívico "grande" sería uno con un puntaje alto de entrada y salida de OSC (cercano a 4) y un puntaje bajo en censura gubernamental de los medios (cercano a 0). Por el contrario, un espacio cívico "pequeño" sería uno con un puntaje bajo en la entrada y salida de OSC (cercano a 0) y un puntaje "alto" en la censura gubernamental de los medios (cercano a 4). Cuando miramos los datos a lo largo del tiempo, se aprecia que durante la mayor parte del siglo XX, el espacio cívico en ALC fue muy pequeño, y en realidad era "negativo". A partir de 1978, el tamaño del espacio cívico comenzó a expandirse de manera rápida y constante (hasta convertirse en "positivo" en 1985). Esta expansión coincidió con el término de las dictaduras militares en varios países de la región. Sin embargo, desde principios de la década de 2000, el tamaño del espacio cívico se ha mantenido relativamente estable en la región. Si bien su expansión se detuvo, la tendencia aún no se ha revertido. De esta manera, está superando la tendencia mundial que ha experimentado una ligera contracción desde 2011.

Si bien la tendencia regional se ha mantenido relativamente estable desde principios de este milenio, existe bastante heterogeneidad entre países. De hecho, en algunos se han producido cambios drásticos en los últimos años. Por ejemplo, países como Ecuador (desde 2016) y México (desde 2014) han visto expansiones recientes en el tamaño del espacio cívico. Otros, como Brasil (desde 2015), Colombia (desde 2017) y Nicaragua (desde 2012) han experimentado reducciones.

Para que las democracias de nuestra región sigan siendo fuertes, saludables y vibrantes, es fundamental que los gobiernos inviertan en la expansión del espacio cívico. La organización social es un pilar vital de la democracia y sirve como un medio para que los ciudadanos expresen sus demandas de una manera que otros mecanismos de participación democrática (como el voto, la organización política y la deliberación pública) no son necesariamente capaces de lograr. Esto cobra especial relevancia en el contexto político actual en el que los ciudadanos de nuestra región está perdiendo cada vez más la confianza en que los gobiernos están dispuestos a responder a las necesidades de los "muchos" en lugar de solo los "pocos". Para asegurarnos de que las democracias funcionen para todos, necesitamos crear un espacio en el que los ciudadanos puedan movilizarse pacíficamente para alzar su voz colectiva.

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