La Cumbre de Acción Climática de la ONU 2019, que tuvo lugar en los días previos a la 74 Asamblea General de la ONU, propuso nuevas vías de acción para que los gobiernos y el sector privado redoblen esfuerzos en la lucha contra el cambio climático. Entre estas, reconoció que la dirección correcta para proteger nuestro planeta requiere un cambio fundamental en la forma en que producimos y usamos electricidad.

A pesar de que se han hecho importantes esfuerzos, todavía nos estamos moviendo lentamente en inversiones en energías limpia. Según la Agencia Internacional de Energía, sólo en 2018 las emisiones mundiales de CO2 vinculadas con energía aumentaron un 1,7 por ciento a un máximo histórico, impulsadas por una mayor demanda energética. Este #GraphForThought le da una mirada a cómo América Latina y el Caribe genera y consume energía, y propone un camino a seguir para los mercados energéticos de la región. Destaca que si bien ALC es una región cuya contribución a la emisión global de carbono de la generación de energía ha sido relativamente baja (contribuyendo menos del 8% del total de emisiones globales), ha contribuido significativamente a la solución al moverse decididamente hacia fuentes de energía renovables.

La energía necesita ser transformada para ser útil. Las fuentes primarias (que se encuentran en la naturaleza como el carbón, el petróleo, el gas natural, los combustibles nucleares, el sol, el viento o los ríos) deben transformarse en electricidad (una llamada fuente secundaria) para ser utilizada por la industria, los hogares, servicios y transporte. Adicionalmente, la electricidad no se puede, aun, guardar a gran escala: se usa o se pierde. Este proceso de generación de electricidad produce una serie de efectos secundarios que inevitablemente tienen un impacto en las personas y el medio ambiente, aunque dichos efectos pueden ser de magnitudes muy diversas. Es decir, los impactos sociales y ambientales difieren dependiendo de si la electricidad se genera quemando carbón, inundando un valle o construyendo un parque eólico con consecuencias que van desde emisiones de gases de efecto invernadero a desplazamientos de poblaciones y perturbaciones en ecosistemas locales (cuando, por ejemplo, los parques eólicos amenazan la vida de los animales voladores). El objetivo de planificación energética es equilibrar beneficios y costos, con la idea de encontrar un mecanismo que internalice el impacto ambiental (ya sea a través de los mercados o mediante la regulación, los cuales requieren una gobernanza efectiva: reglas claras, estables y creíbles).

Entonces, ¿cómo le va a ALC en términos de uso energético? ALC es la región más eficiente del mundo en materia de energía. Por eficiencia nos referimos a la cantidad de energía necesaria para producir un bien o servicio de un dólar, como lo capta el "indicador de intensidad de energía". No solo eso, ALC además se está volviendo más eficiente con el tiempo, con el índice cayendo en los últimos años, lo que sugiere que la región está haciendo más con menos energía.

Debido en gran medida a la presencia de grandes generadores de energía hidroeléctrica, el 52% de la energía de ALC provino de fuentes renovables en 2013. Esto es casi tres veces más alto que el promedio global del 22% y ha aumentado constantemente en las últimas dos décadas.

Esto implica claramente muchos desafíos por delante. Entre los más urgentes aparece precisamente el impacto del cambio climático en la generación de energía renovable: la energía hidroeléctrica puede ser un sistema de energía renovable altamente eficiente, pero se está volviendo menos confiable debido a los cambios en los patrones climáticos. Esto se ha exacerbado por el efecto de los fenómenos de El Niño y La Niña, que influyen fuertemente en los niveles de lluvia en la región. En algunas partes de América del Sur, esto conduce a la reducción de las lluvias y a las sequías que obstaculizan la capacidad de generar electricidad a partir de fuentes hidroeléctricas, lo que resulta en la necesidad de aumentar la generación de electricidad basada en combustibles fósiles para poder satisfacer las crecientes demandas. En el extremo sur más profundo del continente, estos fenómenos producen aumentos extremos de lluvia, lo que resulta en un aumento sin precedentes de los niveles de agua que afectan a las familias y generan una alta vulnerabilidad para las poblaciones.

También es crucial comprender los impactos distributivos de continuar la evolución hacia fuentes de energía renovables en ALC. Las transiciones energéticas tendrán una distribución desigual de sus costos y beneficios, particularmente para las comunidades que dependen de la infraestructura energética tradicional para su subsistencia. El aumento de los precios del combustible puede provocar protestas, como hemos visto en varios países de la región, incluidos Brasil, México y, más recientemente, Ecuador (aunque, en este caso, el aumento del precio no se debió explícitamente a una transición a fuentes renovables, pero fue claramente relacionado con la "fijación de precios del derecho de carbono", por la eliminación gradual de los subsidios a los combustibles). La inclusión y la asequibilidad, así como una comprensión integral de los ganadores, perdedores e instrumentos potenciales para la compensación y la mitigación, serán componentes críticos para una transición sostenible.

Entonces, ¿cuál es el futuro de la energía en ALC? Si bien la energía hidroeléctrica seguirá siendo la mayor fuente de energía en la región durante un tiempo, la explotación de sus complementariedades con otras fuentes renovables será clave para garantizar la sostenibilidad. Este cambio se ve facilitado por el hecho de que los avances tecnológicos han permitido una reducción en el costo y una mejora en la eficiencia del uso de estas fuentes renovables (solar y eólica, por ejemplo). Los países que abordan los esfuerzos de diversificación están trabajando para crear entornos normativos propicios para que prosperen otras fuentes renovables, como la eólica y la solar. Por ejemplo, las recientes licitaciones en Argentina, Brasil, México, Chile y Perú han ayudado a acelerar el despliegue de miles de megavatios de energía eólica y solar en la región. Las oportunidades de inversión seguirán siendo enormes.

Promover el uso de energía limpia de manera eficiente es un objetivo crítico en nuestra lucha contra el cambio climático. ALC ha estado a la vanguardia en el uso de fuentes renovables, siendo un emisor de carbono relativamente bajo. Sin embargo, hay desafíos por delante, y se espera que la demanda regional de energía siga creciendo a medida que los países se desarrollan y los niveles de pobreza caigan. Se necesitarán inversiones y cambios en el entorno político para continuar la transición hacia fuentes de energía renovables sostenibles. Como Nick Stern ha declarado recientemente: si lo hacemos bien, la energía limpia, y la acción climática en general, es la historia de crecimiento inclusivo del siglo XXI.

Icon of SDG 01 Icon of SDG 07 Icon of SDG 08 Icon of SDG 12 Icon of SDG 13

PNUD En el mundo

Estás en PNUD América Latina y el Caribe 
Ir a PNUD Global