GRUPO DE EXPERTAS Y EXPERTOS:

La economía de la pandemia y
protección social en América Latina

Políticas monetaria, financiera y económica en el contexto del COVID-19

 

Reporte de la cuarta reunión. Mayo 8 de 2020. 1:00-2:40 p.m. (horario de Nueva York)

La cuarta reunión del grupo de expertos se enfocó en las políticas monetaria, financiera y económica en el contexto del COVID-19 en América Latina. La reunión giró en torno a la presentación por parte de Alejandro Werner sobre el panorama de crecimiento económico de la región para 2020 y 2021. Los participantes tuvieron oportunidad de compartir sus dudas con respecto al acceso a financiamiento y la estabilidad económica de los países.

Macroeconomía en el contexto del COVID-19 en América Latina

A abril de 2020, el FMI estimaba una contracción de 3 por ciento de la economía mundial en 2020 debido a la pandemia del COVID-19, y una posterior recuperación de 5.8 por ciento en 2021. Sin embargo, los efectos observados de la crisis en el segundo trimestre del año anticipan que estas estimaciones tomaron como base un escenario más favorable y una recuperación económica más rápida. En este sentido, es de esperarse que ante una revisión de los supuestos, las proyecciones estimen una recesión más profunda de la anticipada para la economía mundial. Cálculos preliminares sugieren que, si la recuperación económica no comienza en el tercer trimestre del año, la contracción en la economía mundial podría ser el doble a la inicialmente estimada para 2020, y con efectos negativos para 2021.

Con relación a América Latina, las estimaciones del FMI sugieren una caída de 5.2 por ciento en el PIB en 2020, la que sería la mayor caída desde que se lleva a cabo esta medición. Aunque estas estimaciones capturarán bien los efectos indirectos del comercio internacional y la salida de capitales, se quedaron cortas respecto al efecto de las medidas de distanciamiento social y, por lo tanto, con una alta probabilidad estaremos observando una caída en el PIB mayor a la inicialmente estimada.

Existe un consenso común en cuanto a que la respuesta de política óptima ante la pandemia del COVID-19 incluye una política fiscal agresiva que compense a las personas y las empresas por la pérdida de ingresos y que brinde financiamiento y garantías crediticias a las empresas para reestructurar sus créditos, y una política monetaria en la que se llevan a cabo intervenciones de las autoridades monetarias para reestablecer normalidad en los mercados.

Los gobiernos de la región han respondido con anuncios de paquetes económicos que tienen una alta relación con la situación fiscal de los países, y los bancos centrales han reaccionado rápidamente para proveer liquidez por medio de las tasas de interés y con intervención en mercados de bonos y crédito. El éxito de la respuesta por parte de los bancos centrales se observa en que luego de la salida de capitales de mercados emergentes durante las primeras semanas de la crisis, se empieza a observar un regreso de los capitales y una reapertura de los mercados de capital hacia mercados emergentes con grados de inversión o con niveles bajos de deuda.

Aún cuando las decisiones de los bancos centrales de la región han estado a la altura y aunque para los gobiernos es más fácil pedir liquidez al banco central o a los mercados, los bancos centrales y los mercados no pueden financiar a los países solos. En particular, porque se anticipa una degradación de la calificación crediticia del soberano, que conllevaría a una nueva salida de capitales y por lo cual, será necesario que los países soliciten acceso a créditos con la banca multilateral.

El FMI tiene la mayor capacidad en la coyuntura actual para otorgar los crédito a los países. Mediante su línea de emergencia de crédito, la cual no tiene condicionalidad y solo requiere la evaluación de la sostenibilidad de la deuda, se ha otorgado crédito a más de la mitad de los países de la región que lo solicitaron, y para otros países se han ampliado programas existentes o nuevas líneas de crédito flexible. Sin embargo, no se observa que los países se muevan de manera preventiva a negociar créditos de mediano plazo y de mayor envergadura que las líneas de crédito de emergencia.

Existen varias teorías sobre la razón por la cuál los países no han acudido al FMI a solicitar créditos de mediano plazo pese a la necesidad de financiamiento. Primero, puede que los países necesiten más tiempo para internalizar el escenario económico que enfrentan debido al COVID y para cuantificar la respuesta fiscal y su capacidad de financiamiento. Segundo, puede que los países eviten acudir al FMI por estigma y que prefieran agotar primero otros recursos. Y tercero, puede que los países no quieran aún exponer sus cifras ni tomar compromisos respecto al ajuste fiscal.

En general, para el acceso a créditos de mediano plazo con las multilaterales, más allá de las líneas de crédito de emergencia, los países deberán pensar en la reestructuración de su deuda. Pero una reestructura de la deuda en un entorno de crisis tal vez se tenga que darse en etapas. Sin embargo, hablar de la posibilidad de un standstill de la deuda para los países que tienen acceso a mercados internacionales de capitales y acceso a mercado doméstico con tasas muy bajas, puede representar un riesgo muy alto.

Preguntas y respuestas

  • ¿Cómo están midiendo los países el impulso fiscal?

Existe gran heterogeneidad en lo que los países están anunciando como su impulso fiscal, sin mucha consistencia en las mediciones. Idealmente, se debería identificar cuánto del aumento del déficit es cíclico por la caída en los impuestos, cuánto en la caída de los impuestos es por medidas discrecionales que los reducen, cuánto en el aumento del gasto es por medidas discrecionales que los aumentan, y también cuánto hace parte de movimientos inter-anuales de gastos e impuestos.

Por ejemplo, en el caso de Perú, las garantías de crédito como mecanismo para ayudar el sector empresarial se suman como parte del gasto.

  • ¿Es el problema de las empresas y los gobiernos de liquidez o de solvencia?

La lógica tiene que migrar de un problema de liquidez a un problema de solvencia, especialmente en los sectores más afectados. En este caso se debería empezar a pensar en cómo deshacer apoyos en unos sectores para asignar recursos a sectores con mayor viabilidad en una perspectiva de mediano plazo.

  • ¿Garantías de crédito para ayudar a las empresas?

Las garantías de crédito son un instrumento importante para mantener la capacidad productiva, y para que el gobierno absorba el riesgo relacionado al deterioro en la calidad crediticia de las empresas, sin que el riesgo lo absorba el empresario (a través de cancelaciones en sus líneas de crédito) ni el banco (a través de una menor oferta de líneas de crédito).

  • ¿Cómo manejar la legitimidad política de salvar empresas cuestionadas?

Es necesario que las operaciones vayan con garantías muy sólidas y que se establezca un plan de cambio de control rápido ante caídas en la valoración, permitiendo que la sociedad vea que los accionistas originales pueden perder el 100 por ciento en estos casos.

  • ¿Cuánto tiempo van a durar las bajas tasas de interés?

Se estima que los mercados desarrollados van a vivir con tasas muy bajas por mucho tiempo. Esto dado que aún cuando la economía se recupere, se seguirán observando afectaciones sectoriales y tensiones comerciales con China en el mediano plazo.

  • ¿Por qué no arriesgar más al Banco Central?

Para las economías de la región, se debería proponer reformas a mediano plazo que estén ligadas a un aumento en el nivel de deuda.

  • ¿Contaminación de PEMEX sobre los bonos soberanos de México?

PEMEX está contaminando al soberano. Dejó de ser una fuente de recursos y pasó a ser una fuente de absorción de recursos. La solución óptima es una reforma fiscal.

  • ¿Cuánta es la elasticidad de los impuestos?

La elasticidad de la recaudación es no lineal, aumenta en recesiones y sus efectos son duraderos.

  • ¿Se tienen que preocupar las empresas de servicios públicos que se vuelva a instalar una cultura de no pago?

La facturación es un buen mecanismo para hacer llegar recursos a las familias. Pero esto no debe recaer sobre el balance de las empresas sino sobre las finanzas públicas.

  • ¿Hay conversación con las calificadoras de riesgo?

Las calificadoras de riesgo están visualizando la probabilidad de default o reestructura de la deuda para reflejarla en sus calificaciones. Sin embargo, por parte de los países será necesario repensarse, sujeto al grado de inversión, el trade-off entre mayor riesgo y poder cubrir al país, y una mayor calificación crediticia.

  • ¿En qué situación van a estar los gobiernos para hablar de estabilidad fiscal?

Los gobiernos se están desgastando en medio de la crisis sin aún haber tocado los temas de fondo respecto a las reformas fiscales que se requerirán para asegurar la estabilidad de la deuda.

 

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