GRUPO DE EXPERTAS Y EXPERTOS:

La economía de la pandemia y
protección social en América Latina

El COVID-19 y la protección social de los grupos pobres y vulnerables

 

Reporte de la tercera reunión. Abril 24 de 2020, 9:30-11:00 a.m. (horario de Nueva York)

 

La tercera reunión del grupo de Protección Social en Pandemia se enfocó en la protección social de la población pobre y vulnerable de América Latina, entendida como la población que se encuentra más marginada y excluida de la sociedad. La discusión brindo la oportunidad para que los asistentes compartieran dudas sobre las medidas que se deben tomar en el corto y largo plazo para mitigar los efectos de la crisis del COVID-19 en la población pobre y vulnerable, y permitió exponer algunas de las medidas que se han tomado en diferentes países de la región.

Nora Lustig y Mariano Tommasi presentaron su trabajo sobre protección el COVID-19 y la protección social de los grupos pobres y vulnerables.

La crisis del COVID-19 afecta de manera desproporcionada a la población en la base de la pirámide distributiva, aquella población que era pobre antes del COVID-19 y para la cual, las condiciones se han visto empeoradas durante la crisis. Esta población, además de ser pobre por su nivel de ingreso, sufre de múltiples carencias que van desde el hacinamiento y la falta de servicios básicos, hasta la alta incidencia de problemas de salud y las disfuncionalidades familiares. Además, dentro de esta población existen grupos que enfrentan carencias adicionales, entre ellos se destacan los niños, los ancianos, las mujeres, los discapacitados, los migrantes y la población LGBT.

Se estima que el efecto de la crisis del COVID-19 en la población pobre y vulnerable será de gran magnitud, en particular, cálculos de CEPAL sugieren que a causa de la crisis en la región el número de pobres aumentará en 30 millones, y el número de pobres extremos aumentará en 16 millones. Entendiendo que la crisis del COVID-19 interactúa con las carencias de la población pobre y vulnerable, y que empeora las condiciones preexistentes, se resalta la importancia de diseñar medidas de política que permitan mitigar el impacto negativo de la crisis en esta población por principios éticos y para evitar efectos irreversibles sobre el capital humano. Adicionalmente, resulta esencial debido a las externalidades sobre la población en general, pues por a sus condiciones preexistentes, esta población tiene mayor riesgo de contagio y de convertirse en un foco del virus.

La estrategia de protección para la población pobre y vulnerable se debe diseñar con el objetivo de preservar la vida, el sustento y el capital humano. Asimismo, llevar a cabo esta estrategia requiere dinero (recorte de recursos en algunos sectores), centralización de la acción del estado que permita coordinar la intervención de múltiples niveles, y la colaboración con organizaciones locales quienes pueden realizar la tarea de focalización incluso mejor que los mismos estados.

Las recomendaciones para reducir el riesgo epidemiológico de enfermedad y muerte se dividen entre aquellas que pueden y deber llevarse a cabo con urgencia (durante la emergencia), y aquellas que pueden implementarse después de la emergencia. Dentro de las medidas que se deben implementar durante la emergencia se resalta garantizar el acceso a productos esenciales para la prevención del COVID-19 (por ejemplo, agua potable y jabón), garantizar acceso a ingresos y alimentos de primera necesidad, facilitar la conectividad, y habilitar espacios para aislar a personas vulnerables. Dentro de las medidas que se deben implementar después de la emergencia se incluye aumentar el acceso a los servicios públicos, ofrecer pruebas de infección gratuitas, y universalizar la conectividad y la bancarización.

Por otro lado, en cuanto a las recomendaciones para asegurar el sustento, el acceso a servicios básicos y la protección del capital humano se resalta que es esencial garantizar el acceso a ingresos, alimentos y servicios básicos (esto implica que no se corta el acceso a servicios básicos por falta de pago). Adicionalmente, se sugiere que se debe mitigar la violencia doméstica, continuar educando y no desatender a los grupos especialmente vulnerables.

Aprendizajes que han dejado las reuniones previas

  • Alianza de PNUD y GRANDATA para poner en funcionamiento una herramienta que permite analizar el acatamiento a las medidas de distanciamiento social.
  • Para aumentar la capacidad de procesamiento de muestras, Colombia comenzó a implementar la estrategia Dofman (1943) de muestras combinadas descrita por Eduardo Engel durante la segunda reunión.

 

Materiales adicionales

Presentación de Nora Lustig y Mariano Tommasi: “El COVID-19 y la protección social de los grupos pobres y vulnerables

 

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