Rebeca Grynspan: Conferencia con ocasión del Primer Congreso Internacional contra la Violencia de Género “Las nuevas formas de violencia contra las mujeres. Una revisión”

05 nov 2013

Conferencia a cargo de
Rebeca Grynspan
Secretaria General Adjunta de las Naciones Unidas y
Administradora Adjunta del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

Con ocasión del Primer Congreso Internacional contra la Violencia de Género
 “Las nuevas formas de violencia contra las mujeres. Una revisión”
Madrid, España


•    Es un gran honor estar aquí hoy en nombre del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Mi agradecimiento muy especial a la Comunidad de Madrid, y a la Fundación Internacional para Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas (FIAPP), a la Fundación Canal de Isabel II, a la Embajada de los Estados Unidos en España y a la Fundación "La Caixa",
por invitarme y por realizar este congreso internacional sobre un tema tan importante y que muchas veces es relegado a un asunto de “las mujeres” y no como lo que es, un tema fundamental de la sociedad, que la define y que la lacera cuando no se enfrenta. Yo estoy convencida que el carácter de este siglo se definirá en gran medida por cómo resolvamos el tema de la equidad de género y el respeto a los derechos humanos de las mujeres.  Y lo digo porque  la pregunta no es trivial y el resultado no es obvio. Por lo que agradezco a los hombres y mujeres que están con nosotros hoy aquí, muchas gracias por su interés y por su presencia esta mañana.

•    Como siempre, es un placer estar una vez más en España en representación del PNUD, pero si me permiten, esta vez con especial motivo, porque  el tema escogido me da la oportunidad de reconocer el papel de liderazgo que la sociedad Española, a través de sus diferentes gobiernos ha ejercido en la lucha contra la violencia de género.
Basta con recordar la aprobación por unanimidad de la Ley integral contra la violencia de género y su desarrollo y medidas posteriores, ejemplo al que han mirado muchos países de Europa y de América Latina para ajustar su legislación, o la lucha contra la trata de mujeres y seres humanos con fines de explotación sexual; una vez más quiero reconocer el esfuerzo de la cooperación española en situar este tema en el centro de la agenda de desarrollo internacional a través de su contribución al Fondo Fiduciario de la ONU para poner fin a la violencia contra la mujer, administrado por ONU Mujeres y al fondo del  Milenio que desarrollamos conjuntamente con el PNUD y el resto del Sistema de Naciones Unidas desde donde se han apoyado numerosos proyectos y esfuerzos a través del mundo en el tema de violencia  y de prevención de conflictos y construcción de la paz con perspectiva de género en países en Africa, Latinoamerica y Asia.  Pero además, un 74,2% de los 9 millones de participantes en el total de los programas apoyados por el Fondo son mujeres y niñas.  
Estos resultados se presentaron en el evento que con la presencia del Presidente Rajoy, y la Administradora del PNUD Helen Clark se realizó en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas en setiembre pasado.

•    El PNUD está presente en 177 países y territorios, trabajando con los gobiernos y la ciudadanía para encontrar soluciones a los retos globales y nacionales del desarrollo. Trabajamos para que los países construyan un futuro mejor. Pero todos entendemos por simple aritmética (y por una abrumadora cantidad de estudios que así lo evidencian), que un mundo mejor no es posible sin la mitad  de la población del mundo, que somos nosotras, las mujeres, por cierto muy bien representadas hoy aquí en esta mesa, (buena señal para el mundo!!!),  por eso nosotros en el PNUD consideramos este tema central y NO marginal en la agenda para el desarrollo y apoyamos decididamente el tema en nuestros programas y en colaboración con nuestras agencias hermanas, ONUMUJERES, el FONDO de Población y UNICEF.  

•    Con esta breve introducción paso de lleno al tema para el que me han invitado en esta ocasión, “Las nuevas formas de violencia contra la mujer”.  Haré un repaso muy breve sobre algunos de los instrumentos internacionales adoptados para combatir la violencia contra las mujeres y definiré brevemente el concepto. Luego compartiré con ustedes el estado de situación en el mundo, con especial énfasis en mi región: América Latina, y el Caribe y en lo que se ha llamado “nuevas formas de violencia contra las mujeres”, para concluir con algunos avances y recomendaciones para erradicar la violencia de género y así poder construir sociedades más democráticas y equitativas.

•    Primero las buenas noticias, porque como he dicho siempre, no hay nada más desmovilizador que creer que nada es posible, o que no se ha hecho nada, o que nada de lo hecho ha tenido efecto.  Por eso es importante resaltar los logros, porque debemos convencernos que vivir SIN violencia es posible y que nosotros, todos nosotros podemos ser parte de la solución y que lo que hagamos es importante como lo ha sido hasta ahora.

•    Cuando vemos los instrumentos internacionales que han sido adoptados para combatir la violencia contra las mujeres, constatamos grandes avances en las últimas décadas. Todos conocemos el papel tan emblemático e importante que ha jugado la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer mejor conocida como CEDAW, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1979 y ratificada por 187 países; así como el Estatuto de Roma de 1998 que define los crímenes de violencia sexual tales como la violación, la esclavitud sexual, la prostitución forzada y el embarazo a la fuerza, como crímenes contra la humanidad o actos constitutivos de genocidio o de  tortura.  


Hoy parece obvio, pero no fue siempre así, tuvimos que sufrir la guerra de los balkanes en los 90´s, el bloqueo de Sarajevo  y el horror de Srebrenica para que al fin tipificáramos el delito, no fue así en los juicios de Nuremberg o en el genocidio de Rwanda.  También ha habido múltiples resoluciones del Consejo de Derechos Humanos (2011/2012) y acabamos de celebrar los 10 años de la importante resolución 1325 adoptada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

•    En las Américas tenemos la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, conocida como la Convención de Belém do Pará, adoptada en 1994 por los 34 países que integran la Organización de Estados Americanos (OEA). Esta es la única Convención Regional que existe en el mundo específicamente destinada a prevenir y combatir la violencia contra la mujer.

•    Por lo tanto, actualmente contamos con un sólido marco jurídico y un amplio conjunto de medidas para la eliminación y prevención de todas las formas de discriminación y violencia contra las mujeres.  

•    En Marzo de este año,  en la reunión de la Comisión del CEDAW se define la “violencia contra la mujer” como: todo acto de violencia por razón de género que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para las mujeres y las niñas, así como las amenazas de tales actos, la coacción o privación de libertad de manera arbitraria, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada.

•    También se reconoce la existencia de nuevas formas de violencia de género.  Pero a veces es difícil saber si realmente estamos ante una tendencia diferente a lo anterior, debido al conocido obstáculo de la falta de información que permita cuantificar y dimensionar con rigor estas llamadas nuevas formas o expresiones de criminalidad.   También sucede que algunas expresiones de violencia no son nuevas, pero han adquirido mayor visibilidad debido a un mayor activismo de la sociedad civil; mayor cobertura mediática; mayor sensibilización y concientización social respecto de sus consecuencias y mayor número de denuncias, esta visibilidad es de celebrar y no de lamentar.

•    Dicho lo anterior hay elementos  que nos indican un aumento de la violencia contra las mujeres no sólo en cuanto a su magnitud sino también en cuanto a su gravedad y ensañamiento, este es el caso especialmente  de los asesinatos por motivos de género, que es la muerte de las mujeres por el solo hecho de ser mujeres y que ha dado pie a la tipificación del delito de “femicidio” o “feminicidio”.  O las nuevas formas asociadas a la trata con fines de explotación sexual o laboral. Las organizaciones de mujeres de México y Guatemala por ejemplo han identificado un continuum delictivo de desaparición de mujeres jóvenes- tráfico y trata de personas y feminicidio,  que debe ser mejor estudiado.

•    el tráfico ilegal de migrantes es un  ámbito de violencia en el que las mujeres enfrentan los peores riesgos Este fenómeno es particularmente importante en América Latina donde las mujeres representan alrededor de la mitad del total de migrantes de la región. En íntima conexión a estos delitos están la tortura, la  violencia sexual y la desaparición forzada: al menos el 80% de las víctimas de trata, explotación sexual y trabajos forzados en América Latina, son mujeres.

•    Nuevas formas mencionadas también son el  acoso e intimidación cibernética, o  la violencia contra las mujeres políticas que emana de mayores cuotas de participación, por ejemplo en Bolivia a raíz del asesinato de la concejala indígena Juana Quispe y de una investigación al respecto se aprobó en el 2012 un proyecto de Ley, muy innovador para la región, contra el Acoso y la Violencia Política en Razón del Género.
 
•    Por tanto las viejas y  “nuevas formas de expresión de la violencia contra las mujeres” no se pueden entender si no se consideran los contextos políticos, sociales, económicos, culturales y de otro tipo en los que estas se producen. Hay escenarios (y yo diría también sociedades) que de manera particular permiten y toleran el ejercicio de la violencia contra las mujeres como: el conflicto armado, la transnacionalización del crimen organizado, o las migraciones ilícitas entre  otros.  

•    Por lo tanto, la violencia contra las mujeres es un concepto que reúne un conjunto muy heterogéneo de realidades, que evidencian diferencias no solo entre hombres y mujeres sino también entre las mujeres, por eso he hablado aquí no de la violencia contra la mujer, sino contra las mujeres! En Latinoamérica, por ejemplo, deberíamos diferenciar especialmente y atender las realidades de las mujeres indígenas y afro descendientes.

•    Así, pese a los avances las cifras confirman que la violencia contra las mujeres es un problema estructural de los más graves a nivel mundial, que traspasa fronteras, culturas, y estratos sociales y económicos y que tiene sus raíces en la desigualdad y en las relaciones de poder desigual que todavía caracteriza nuestras sociedades.  Es por eso que cuando hablamos de eliminar la violencia de género también hablamos de la equidad y el empoderamiento de las mujeres porque en la raíz de la violencia contra las mujeres y las niñas,  están  las relaciones de poder desigual que todavía caracteriza nuestras sociedades, razón por la cual por tanto tiempo se haya considerado  (y en muchas sociedades todavía se considera) “normal” esta violencia y parte  de un ámbito privado que no requiere la intervención pública.  

Es por eso que como digo yo, este es un hueso duro de roer, porque tiene que ver con los ámbitos y hábitos del poder, incluyendo el poder político y económico y el acceso igualitario de las mujeres a él.  (mencionar estudio del Banco Mundial)

•    Algunas cifras para situarnos: Los estudios indican que más de 600 millones de mujeres viven en países donde la violencia doméstica aún no es considerada un delito.

•    La violencia de género mata a tantas mujeres entre los 15 y los 44 años como el cáncer, y los costos que ocasiona en la salud de las mujeres supera al de los accidentes de tránsito y la malaria combinados lo que lo ha convertido en un problema de salud pública.

•    Hoy en día, según los datos de la Organización Mundial de la Salud, hasta siete de cada diez mujeres ha padecido o padecerá algún tipo de violencia  y un 35% de las mujeres experimentarían hechos de violencia física y / o sexual durante su vida, y en la mayoría de los casos, el abusador es un miembro de la propia familia de la mujer (WHO, 2005) en general su pareja, lo que contribuye de manera importante a los problemas de salud mental, las infecciones de transmisión sexual y  los embarazos no deseados.

•    A nivel mundial, el 38% de todas las mujeres asesinadas fueron asesinadas por sus parejas.

•    Qué cosa más impresionante, que allí donde supuestamente las mujeres y niñas deberían estar más seguras es donde más las lastiman: el entorno más cercano que es su propia casa y ámbito familiar.

•    El cuadro que les acabo de presentar es una tragedia que afecta desproporcionadamente a las mujeres, pero no solo a ellas.  La violencia contra las mujeres constituye un enorme obstáculo para reducir la pobreza, provoca severas pérdidas en los ingresos familiares, baja el rendimiento y la productividad laboral,  impacta negativamente la matrícula de la niñas en la escuela y el rendimiento de niñas y niños que sufren abandono escolar o altos índices de repitencia, y tiene un efecto no menor sobre el gasto en salud pública.  En EEUU se ha estimado un costo de $4.1 billones anuales en costos de salud y pérdidas por en productividad de $1.8billones.  En Gran Bretaña la cifra asciende a $440 euros por persona.  Algunas estimaciones dan en algunos países alrededor del 2% del PIB que es en algunos casos mayor que las pérdidas por conflicto o desastres naturales.  El PNUD estima que la pérdida en el potencial máximo de desarrollo humano alcanzable por inequidad de género es en promedio  alrededor del 49.2% de su valor.

•    Permítanme cerrar esta sección en positivo mencionando  avances significativos en los últimos 15 años producto del fortalecimiento de la ciudadanía social y política de las mujeres y al esfuerzo de sus organizaciones  que han visibilizado este sufrimiento y lo han convertido en voz pública, y que han interpelado leyes y modificado códigos, modelado instituciones y nombrado con nuevas palabras viejos y nuevos crímenes y que han logrado su ingreso sin retorno al escenario de los derechos humanos, a las cortes de justicia y a los medios de comunicación.

•    Así La mayoría de los países de la región han hecho esfuerzos importantes para diseñar políticas, ampliar los programas y servicios de prevención y atención a la violencia de género. El 97% de ello han aprobado leyes contra la violencia doméstica; 10 países han aprobado legislaciones que no solo incluyen el concepto de violencia intrafamiliar sino directamente la violencia contra las mujeres;  8 países cuentan con leyes o reformas en sus códigos penales que tipifican el femicidio/feminicidio. Y ONUMUJERES junto al alto comisionado de derechos humanos han desarrollado el Modelo de Protocolo Latino Americano de Investigación de las Muertes Violentas de Mujeres por Razones de Género (Femicidio / Feminicidio). que será publicado y difundido próximamente y que tiene el potencial de ser un instrumento de alto impacto en la lucha contra la impunidad.

•    Termino delineando algunas áreas prioritarias de acción haciendo un llamado a que no nos concentremos solamente en el análisis de la problemática y sus efectos. Sino también en  las maneras solidarias y activas que tenemos en la sociedad para abordarlas y recordemos las formas de organización ciudadana propositiva y activa pero sobre todo recordemos que las mujeres mismas no son parte del problema sino de la solución!!

1)    Para erradicar la violencia contra las mujeres es imprescindible que ésta se convierta en un objetivo central de las agendas públicas y ligar la agenda del desarrollo con la de los derechos de las mujeres: primero, como un problema de derechos humanos, segundo, porque la violencia de género es un obstáculo para el desarrollo de los países y por último, porque es un asunto clave para la democracia y la gobernabilidad democrática.

2)    Necesitamos convertir el avance en el marco legal en acciones efectivas contra la violencia y el empoderamiento social, político y económico de las mujeres, por lo que hay que fortalecer las políticas e instituciones públicas,  promover la coordinación interinstitucional, mejorar las capacidades técnicas y  tener respuestas diferenciadas que atiendan las diferencias al interior de la mujeres: especial afro descendientes, así como de las mujeres desplazadas o migrantes.

3)    Es especialmente importante la vinculación de la seguridad ciudadana y la equidad de género  que tiene como un elemento central mejorar el acceso a la justicia y la lucha contra la impunidad y a veces hasta desidia para perseguir estos delitos lo que debilitan al Estado de Derecho, (por cierto necesitamos más mujeres en el poder judicial)  pero concomitantemente no olvidarse de la importancia de acelerar los esfuerzos para prevenir y eliminar todas las formas de discriminación contra las mujeres, prevenir es mejor que curar y a veces medidas tan sencillas como el alumbrado público, o el acceso en las áreas rurales a agua y electricidad son importantes) y no olvidarnos de la educación para transformar las normas sociales que toleran la violencia, incluyéndonos a nosotras las mujeres, muchas veces transmisoras de los patrones de conducta que queremos combatir.

4)    fortalecer los mecanismos de cooperación internacional y de asistencia judicial recíproca en los delitos que afectan a las mujeres y que son de carácter transnacional como es el caso de la trata de personas, las adopciones ilegales, la migración ilegal y el tráfico de órganos. Se deben definir estrategias de investigación y persecución penal conjuntas y entre los países involucrados en el delito.

5)     Los sistemas de información siguen siendo un obstáculo. En las políticas públicas lo que no se mide no se ve!!  Mejorar los sistemas de generación de información y análisis, la implementación de encuestas periódicas sobre la prevalencia de los diferentes tipos de violencia contra las mujeres y las niñas y el acceso a información estadística fidedigna y permanente es esencial.

6)    El cambio debe instalarse como resultado y responsabilidad de la sociedad en su conjunto.  Por eso es que creemos que son importantes las campañas de información sensibilización y transformación cultural.  Debe ser capaz de promover un mensaje que promueva la construcción de nuevos modelos, nuevos imaginarios y nuevas prácticas de relación entre los hombres y las mujeres que desmonten  las estructuras de poder que sostienen la violencia de género.

7)    pero para eso no necesitamos solo a las mujeres sino especialmente a los hombres. Por eso aplaudimos al Secretario General, quien lanzó en el 2008 la campaña global, “ÚNETE para poner fin a la violencia contra las mujeres” y en este marco lanzó la Red de Hombres Líderes. Esta Red tiene el propósito de hacer visible las diversas iniciativas, lideradas por grupos o redes de hombres orientadas a la comprensión y transformación de las relaciones de desigualdad entre los géneros.  

8)    En este contexto y estando en España, no puedo por menos que citar a nuestro Embajador de Buena Voluntad del PNUD y compatriota de ustedes, Antonio Banderas, quien es nuestro principal portavoz internacional en los llamamientos para poner fin a la violencia contra las mujeres. En su más reciente mensaje, Antonio indico como “en casi la mitad de las agresiones sexuales las víctimas son niñas menores de 16 años. Cada año se trafica con 2 millones de mujeres y niñas para destinarlas a la prostitución, los trabajos forzosos, la esclavitud o la servidumbre. Las niñas y las jóvenes suelen ser especialmente vulnerables a los matrimonios precoces, la mutilación genital femenina y el VIH, que constituyen un riesgo para su salud y sus derechos. Es algo inaceptable, que debe parar ya" dice Banderas, quien también apela a los hombres a levantarse con él frente a la violencia dirigida contra las mujeres y las niñas.  

•    Termino haciendo un llamado a todos ustedes, les pido su apoyo y pedimos su ayuda para hacer llegar a todas las personas la invitación para que se adhieran al compromiso de terminar con la violencia contra las mujeres y que nos ayuden manteniéndose activos en la discusión sobre la agenda de desarrollo post 2015 que nos presenta una enorme oportunidad, para que la lucha contra la violencia de género sea uno de los compromiso concretos y fundamentales de esta nueva etapa.

•    La violencia de género presente en nuestras sociedades interpela nuestro modelo de desarrollo y de democracia, la sentencia es categórica. No habrá desarrollo humano si no erradicamos esta herida abierta contra la dignidad humana y los valores básicos de la sociedad en la que queremos vivir. No habrá desarrollo humano si madres, hijas, hermanas, mujeres y niñas viven en el temor y, por tanto, sin libertad.

•    Se lo debemos sobre todo a quienes engrosan cada día las cifras de las muertes y las victimas, se lo debemos a nuestras hijas, pero también se lo debemos  a nuestros hijos, porque  ambos merecen, ellas y ellos, crecer en una cultura de paz, de respeto mutuo, sin víctimas ni victimarios.

Por eso desde lo individual y desde lo colectivo hoy queremos decir un YA NO MÁS VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES.  NI UNA MÁS PORQUE COMO DICE EL ANTIGUO REFRÁN:
SI NO ES AHORA… ¿CUÁNDO?
Muchas gracias.