Heraldo Muñoz: Derechos Humanos, Medio Ambiente y Empresas Transnacionales

24 sep 2013

(Evento organizado por el Ministerio de RREE del Ecuador)

 

Heraldo Muñoz, Subsecretario General de las Naciones Unidas y Director Regional del Bureau para América Latina y el Caribe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)

Me complace muy especialmente participar en este evento convocado por el distinguido Canciller del Ecuador, S.E. Ricardo Patiño, sobre Derechos Humanos, Medio Ambiente y Empresas Transnacionales”.

La convocatoria de este evento es particularmente oportuna teniendo en consideración que  los gobiernos se preparan a considerar, en el marco de Naciones Unidas, la Agenda de Desarrollo Post 2015. 

En Rio+20, en Junio del 2012,  los Jefes de Estado y de Gobierno a través del documento “El Futuro que Queremos”  --que contó con la plena participación de la sociedad civil, incluyendo el sector privado--, renovaron su compromiso en favor del desarrollo sostenible y de la promoción de un futuro sostenible desde el punto de vista económico, social y ambiental para nuestro planeta.

Un  mensaje central de Rio +20 es la necesidad de transformar nuestras economías y sociedades hacia un desarrollo inclusivo y sustentable,  y en él se reconoce que la participación activa de los sectores público y privado será indispensable para llevar a efecto un verdadero desarrollo sustentable. Igualmente, se establece la necesidad de apoyar marcos de políticas y normativas nacionales que permitan a las empresas y la industria llevar adelante iniciativas de desarrollo sostenible, y que aseguren que el sector privado adopte prácticas empresariales responsables,  tales como las que promueve el Pacto Mundial de Naciones Unidas.

“El Futuro que Queremos” reafirma  también la importancia de la Declaración Universal de Derechos Humanos,  así como de los demás instrumentos internacionales relativos a los derechos humanos y el derecho internacional.

El Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo, otorga una alta prioridad a colaborar con los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado para avanzar una agenda de desarrollo que sea inclusiva, ambientalmente sostenible. Para ello, creemos que es necesario asegurar que los Principios Rectores de Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos sean efectivamente implementados.

Hace unas semanas tuve el privilegio de participar en un encuentro en Medellín, Colombia, con el fin de promover una plataforma regional para impulsar un diálogo constructivo sobre la implementación de los Principios Rectores de Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos en América Latina y el Caribe.

 Las empresas y las inversiones privadas pueden contribuir al crecimiento y a la creación de empleos; pero, de manera errada pueden obstaculizar el desarrollo, acentuar la discriminación  y degradar los recursos naturales. América Latina ha crecido en los últimos años, pero muchas veces la inversión extranjera y nacional, especialmente en el ámbito de las industrias extractivas y la tenencia de la tierra, ha tendido a estar asociada a conflictos sociales.

El PNUD como agencia de desarrollo de Naciones Unidas reconoce a los derechos humanos como componente central del desarrollo humano. El desarrollo humano es más que crecimiento económico. Se trata de expandir las opciones que tiene la gente para protagonizar una vida según sus valores, con los recursos que hacen esas opciones posibles, y con la seguridad necesaria para garantizar que esas opciones puedan ser ejercitadas en libertad y paz. Y por supuesto,  el desarrollo humano está conectado con los derechos universales a la igualdad, la no-discriminación, la participación, y la responsabilidad.

Las sociedades que son más justas, equitativas e inclusivas son más estables y seguras. Contrariamente, las sociedades que experimentan discriminación, exclusión, y falta de responsabilidad de sus instituciones ante la ciudadanía corren el riesgo de caer en la inestabilidad. El PNUD  considera  que el sector empresarial puede desempeñar un papel  importante en el fomento de un crecimiento económico sostenible e inclusivo, mediante la implementación de modelos empresariales innovadores que sean favorables al desarrollo y la promoción de un enfoque basado en derechos  y la sostenibilidad ambiental, y que vaya más allá del concepto tradicional de responsabilidad social corporativa.

En el PNUD hemos hecho llamados a la acción empresarial para el desarrollo; hemos tabajado con líderes de comunidades indígenas y autoridades de gobierno hacia un diálogo para la resolución de conflictos con el propósito de garantizar los derechos de los pueblos indígenas, especialmente ante las industrias extractivas; hemos trabajado con empresas extractivas para fortalecer mecanismos de responsabilidad corporativa, mejorando los instrumentos del Estado para su monitoreo; hemos colaborado al fortalecimiento de las capacidades de negociación de los sectores más vulnerables e impulsado el desarrollo de mercados inclusivos a favor de los pobres; hemos promovido los derechos y empoderamiento laboral de las mujeres en las empresas públicas y privadas – por ejemplo, nuestro “Sello de Género” desarrollado en la región; y, por supuesto, nos hemos comprometido con las oficinas de país y contrapartes nacionales para generar una agenda de desarrollo Post 2015.

Tenemos el propósito de ampliar nuestro trabajo con el sector privado para mejorar la debida diligencia y el respeto a los derechos humanos y a la sostenibilidad ambiental, basado en principios y buenas prácticas reconocidas por la comunidad internacional. El PNUD aplica los Principios Rectores sobre Empresas y Derechos Humanos en sus programas y apoya a los actores clave –corporaciones, instituciones del estado y sociedad civil–  para enfrentar brechas de gobernabilidad y las actividades empresariales que puedan tener un impacto negativo en los Derechos Humanos. Estos Principios Rectores, aprobados por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU por unanimidad en el 2011, se sustentan en tres pilares: 1) el deber de los Estados de proteger contra los abusos a los derechos humanos por parte de terceros; 2) la responsabilidad empresarial  de respetar los derechos humanos mediante la prevención y la debida diligencia para evitar infringir esos derechos, así como abordar los impactos negativos que pudiesen causar; apoyo y fortalecimiento de las capacidades de negociación, hasta el impulso al desarrollo de mercados inclusivos a favor de los más pobres, y, finalmente, 3) el acceso a la reparación para las víctimas.

Nos preocupa especialmente el impacto adverso de algunas actividades del sector privado en el modo de vida y derechos de los pueblos indígenas, comunidades locales, así como los impactos ambientales negativos y degradadores de los recursos ambientales incluyendo la biodiversidad especialmente las industrias extractivas.

Más allá de estos Principios Rectores, el Grupo de Desarrollo de Naciones Unidas (UNDG) y el PNUD estamos comprometidos en apoyar  decididamente a los gobiernos en el avance de una agenda de desarrollo Post-2015, que galvanice la sociedad civil y el sector privado. En este sentido quiero destacar el Informe “Un Millón de Voces: El Futuro que Queremos” que lanzó hace unos días nuestro Secretario General  y la Administradora del PNUD. Este informe del Grupo de Desarrollo de Naciones Unidas recoge los puntos de vista sobre el "mundo que queremos" de más de 1 millón de personas encuestadas en todo el mundo. Durante casi un año, la gente participó activamente en 88 consultas nacionales, 11 diálogos temáticos, y a través de la encuesta mundial Mi Mundo.  Ahora que los Estados miembros inician sus consultas  sobre la forma y el contenido de un marco de desarrollo post-2015, creemos que escuchar estas voces contribuirá a alcanzar un consenso sobre lo que se necesita para avanzar hacia un futuro común y sostenible.

Es importante resaltar de estas consultas surge un llamado urgente al sector empresarial para realinear las relaciones de poder entre corporaciones, estados y comunidades a nivel nacional, en donde un vibrante sector privado desempeñe un rol clave en impulsar y financiar el desarrollo. Por ello, estimo que los Principios Rectores de Naciones Unidas ganarán mayor relevancia en la venidera agenda de desarrollo y cooperación global.

En el PNUD esperamos consolidar alianzas estrategias con los gobiernos de la región –como también con el conjunto de agencias del Sistema de Naciones Unidas– para contribuir a hacer de los Principios Rectores de Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos y la sostenibilidad ambiental, una realidad viva en toda la región de América Latina y el Caribe que sirva a la agenda post-2015, para así responder a los anhelos y demandas de nuestros pueblos.- 

 

Sobre el Autor
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Subsecretario General de las Naciones Unidas y Director Regional del Bureau para América Latina y el Caribe del PNUD. Síguele en Twitter: @HeraldoMunoz

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