El Caribe: nueva generación de políticas públicas debe centrarse en los más vulnerables e impulsar el crecimiento inclusivo y la resiliencia

12-sep-2016

Bridgetown, 12 de septiembre, 2016 – Los países del Caribe necesitan una nueva generación de políticas públicas para incrementar los avances en los ámbitos económico, social y ambiental mientras aumentan la resiliencia ante el clima y las crisis financieras y protegen a las personas a lo largo de su ciclo de vida, según el Informe de Desarrollo Humano del Caribe presentando hoy por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El informe titulado "Progreso multidimensional: resiliencia humana más allá del ingreso" destaca la necesidad de replantear los métodos para la clasificación de desarrollo en los países de la región que van más allá del ingreso per cápita, las tasas de crecimiento económico y el Producto Interno Bruto (PIB) por habitante. El reporte pide a los gobiernos, el sector privado y la sociedad repensar el progreso de la región a lo largo de las líneas multidimensionales, inspirado en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, incluyendo los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Nada que disminuya los derechos de las personas y las comunidades o amenace la sostenibilidad ambiental puede considerarse progreso, destaca el informe.

"La inspiración del informe proviene de las fuertes demandas de los líderes del Caribe por métricas más amplias para evaluar el desarrollo, y para un examen más matizado del significado de 'graduación', reconociendo que el ingreso per cápita no refleja la vulnerabilidad, las necesidades de desarrollo y los retos de los países de ingresos medios", dijo Helen Clark, Administradora del PNUD, en el lanzamiento del informe. También participaron el Secretario General y Director General de la Comunidad del Caribe (CARICOM), Irwin LaRocque; el Director General de la Organización de Estados del Caribe (OECS), Didacus Jules, y autoridades académicas del Caribe.

El informe también resalta la alta deuda de los países del Caribe, lo que dificulta su posibilidad de acceder a la financiación para el desarrollo sostenible, limitando la capacidad de la región para lograr los ODS. El informe demuestra cómo, en su mayor parte, los países del Caribe no son considerados para financiación en condiciones favorables debido a su condición de países de ingresos medios. Con niveles medios de ingreso nacional per cápita por encima de la referencia internacional de elegibilidad financiera, el informe invita a la revisión de los criterios de elegibilidad para acceder a financiación en condiciones favorables.

El informe muestra las vulnerabilidades económicas y ambientales extremas del Caribe que - al igual que otros Pequeños Estados Insulares (SIDS) - hacen que los países de la región sean casos especiales para el desarrollo.

"Los desafíos de del desarrollo sostenible, holístico y universal no terminan en cierto nivel de ingresos: no nos “graduamos” de los retos del desarrollo a menos que podamos responder efectivamente a las múltiples dimensiones que permiten a las personas vivir bien", afirmó la Subsecretaria-General de Naciones Unidas y Directora Regional del PNUD para América Latina y el Caribe, Jessica Faieta.

En línea con los ODS, el informe hace hincapié en que es crucial invertir en las personas, el medio ambiente, la energía sostenible y asequible, la eficiencia institucional, la estabilidad y la seguridad, ya que son factores claves para impulsar el crecimiento económico. Además, es esencial asegurar que el crecimiento económico sea inclusivo, empodere a las personas, no deje a nadie atrás y no sea logrado a expensas del medio ambiente.
 
Esto también implica invertir en las personas, la protección de las mujeres y los hombres a lo largo de su ciclo de vida, en particular los más vulnerables, indica el informe, que contiene datos específicos para el Caribe y complementa el IDH regional lanzado el 14 de junio en Panamá.

Las mujeres están en desventaja en el mercado laboral, con un nivel más bajo y menor remuneración que los hombres en el Caribe. A pesar de que las mujeres dirigen casi la mitad de los hogares de la región, su participación en los puestos de alta dirección aún se limita a menos de una cuarta parte de estos puestos de trabajo en todos los países del Caribe investigados, con las excepciones de San Vicente y las Granadinas y Barbados.

En el Caribe, las mujeres se ven más afectadas por el desempleo que los hombres, aunque la brecha se está reduciendo con el tiempo, demuestra el informe. Entre 2000 y 2013, la participación de las mujeres entre 15-64 años en la fuerza de trabajo aumentó en un 2,2 por ciento, mientras que la de los hombres se redujo en un 2,5 por ciento. Sin embargo, las diferencias de género son amplias, con un 59.3 por ciento de las mujeres en la fuerza de trabajo en comparación con el 78.7 por ciento para los hombres.

Las mujeres están estudiando más, causando una brecha educativa entre hombres y mujeres en el Caribe. Según el informe, la educación puede ser un factor protector para la potenciales desventajas de las mujeres en el mercado laboral, pero ellas siguen ganando menos que sus colegas varones.

Un ejemplo de la escasa representación de las mujeres en la política es que el porcentaje de mujeres parlamentarias varió de 6.7 por ciento en San Cristóbal y Nieves a 25.7 por ciento en Antigua y Barbuda en 2014.

El informe hace hincapié en que la violencia contra las mujeres es un desafío clave para el Caribe, no sólo amenaza la vida, sino también un impacto negativo en toda la sociedad. Los diferentes tipos de violencia - física, sexual, psicológica o una combinación de ellos - afectan a entre el 20 y el 35 por ciento de las mujeres en los países del Caribe para los cuales se dispone de datos. 

Los jóvenes son también un grupo vulnerable en el Caribe. El desempleo juvenil es un problema común para las mujeres y los hombres. Las tasas de desempleo juvenil oscilan entre 18 por ciento y 47 por ciento, excepto en Trinidad y Tobago, donde es del 10 por ciento. Para las mujeres jóvenes, el embarazo adolescente puede dificultar las posibilidades de estudiar, trabajar y dejar atrás la pobreza. Los hombres jóvenes, especialmente en las comunidades pobres, son principales víctimas y a su vez autores de delitos en el Caribe.

Las personas  mayores  En promedio, El Caribe tiene una mayor tasa de población de más de 65 años de edad en adelante, y está envejeciendo más rápido que América Latina. Se estima que para 2025, el 11,4 por ciento de la población del Caribe tendrá 65 años o más. Las mujeres mayores tienen un mayor riesgo de pobreza y enfermedades crónicas que los hombres de más edad (cuya esperanza de vida es más bajo y con menos probabilidades de acceder a la atención de la salud y detectar la enfermedad, especialmente en las primeras etapas), pero se benefician más de la ayuda familiar, según el informe. Los planes de pensiones, especialmente las no contributivas, a menudo son ineficientes e inadecuadas tanto en la cobertura como en valor. Las pensiones contributivas de las mujeres mayores tienden a ser más bajas que las masculinas como consecuencia de su baja  remuneración en los años anteriores.

Los pueblos indígenas y cimarrones también son muy vulnerables a la pobreza, el desempleo, los embarazos adolescentes y el abuso de sustancias, destaca el informe. Los factores que han llevado a las personas a la pobreza en el Caribe son diferentes a las que les impiden recaer en ella. En la última década, los mercados de trabajo y la educación fueron los principales motores detrás de la salida de la pobreza. Sin embargo, es esencial que una nueva generación de políticas públicas fortalezca los cuatro factores que impiden reveses: la protección social, los sistemas de cuidado (sobre todo para niños y personas mayores), los activos físicos y financieros (como ser dueño de un auto, una casa, cuentas de ahorro bancarias que actúan como "amortiguadores" ante las crisis), y las habilidades laborales. Esto es especialmente importante durante las desaceleraciones económicas.
 
El informe insiste en la importancia de las inversiones sociales, mostrando que los países de El Caribe gastan una décima parte de lo que otros países latinoamericanos invierten en políticas sociales.

Información de contacto

En Nueva York: Carolina Azevedo, carolina.azevedo@undp.org| Vanessa Hidalgo, vanessa.hidalgo@undp.org| En Bridgetown: Penny Bowen mailto:penny.bowen@undp.org| Robert Dabney, Consultor, robert.dabney@gmail.com- 1-246-834-5959

PNUD En el mundo

Estás en PNUD América Latina y el Caribe 
Ir a PNUD Global

A

Afganistán Albania Algeria Angola Arabia Saudita Argentina Armenia Azerbaiyán

B

Bahrein Bangladesh Barbados Belarús Belice Benin Bhután Bolivia Bosnia y Herzegovina Botswana Brasil Burkina Faso Burundi

C

Cabo Verde Camboya Camerún Chad Chile China Chipre Colombia Comoras Congo (República del) Congo (República Democrática del) Corea (República Popular Democrática de) Costa Rica Côte d'Ivoire Croacia Cuba

D

Djibouti

E

Ecuador Egipto El Salvador Emiratos Arabes Unidos Eritrea Etiopía

F

Filipinas

G

Gabón Gambia Georgia Ghana Guatemala Guinea Guinea Bissau Guinea Ecuatorial Guyana

H

Haití Honduras

I

India Indonesia Irán Iraq

J

Jamaica Jordania

K

Kazajstán Kenya Kirguistán Kosovo (según Res 1244 del Consejo de Seguridad ONU) Kuwait

L

Lao RDP Lesotho Líbano Liberia Libia

M

Macedonia (ex República Yugoslava de) Madagascar Malasia Malawi Maldivas Malí Marruecos Mauricio y Seychelles Mauritania México Moldova Mongolia Montenegro Mozambique Myanmar

N

Namibia Nepal Nicaragua Níger Nigeria

O

Oficina del Pacífico

P

Pakistán Panamá Papua Nueva Guinea Paraguay Perú Programa de Asistencia al Pueblo Palestino

R

República Centroafricana República Dominicana Rusia Federación de Rwanda

S

Samoa Santo Tomé y Príncipe Senegal Serbia Sierra Leona Siria Somalia Sri Lanka Sudáfrica Sudán Sudán del Sur Suriname Swazilandia

T

Tailandia Tanzania Tayikistán Timor-Leste Togo Trinidad y Tabago Túnez Turkmenistán Turquía

U

Ucrania Uganda Uruguay Uzbekistán

V

Venezuela Viet Nam

Y

Yemen

Z

Zambia Zimbabwe