Llamado por la paz | António Guterres

01-ene-2017

En mi primer día como Secretario General de las Naciones Unidas, una pregunta me pesa en la conciencia.

¿Cómo podemos ayudar a los millones de personas atrapadas en conflictos que sufren enormemente en guerras que no parecen tener fin?

La población civil es destrozada  con fuerza fatal. Mujeres, niños y hombres mueren o resultan heridos. Se  ven obligados a abandonar sus hogares, privados de sus bienes y en la indigencia. Hasta los hospitales y convoyes de ayuda son blanco de ataques.

De esas guerras nadie sale vencedor; todos pierden. Se gastan billones de dólares en la destrucción de sociedades y economías y se exacerban los ciclos de desconfianza y miedo que pueden perpetuarse durante generaciones. Se desestabilizan regiones enteras y la nueva amenaza del terrorismo global nos afecta a todos.

Hoy, día de Año Nuevo, pido a todos que nos hagamos un mismo propósito:

Hagamos de la paz nuestra prioridad.

Hagamos de 2017 un año en que todos –ciudadanos, gobiernos, dirigentes– procuremos superar nuestras diferencias.

De la solidaridad y la compasión en nuestra vida cotidiana, al diálogo y el respeto que trasciendan las divisiones políticas…

Del alto el fuego en los campos de batalla, a soluciones de avenencia en la mesa de negociaciones para llegar a soluciones política …

La paz debe ser nuestro objetivo y nuestra guía.

La dignidad y la esperanza, el progreso y la prosperidad, todo lo que como familia humana deseamos alcanzar, depende de la paz.

Pero la paz depende de nosotros.

Los exhorto a todos a que, conmigo, se comprometan con la paz hoy y todos los días.

Hagamos que 2017 sea un año para la paz.

Gracias.