Cambio climático puede poner en riesgo el progreso en el desarrollo humano del Perú

28 nov 2013

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Entre 1980 y 2012, el Índice de Desarrollo Humano del Perú creció 28%: la esperanza de vida al nacer aumentó en 14.2 años; la escolaridad de los peruanos se incrementó en 3.2 años y el Ingreso Nacional Bruto per cápita aumentó en alrededor de 60%.Sin embargo, el progreso logrado podría verse en riesgo por los efectos negativos del cambio climático, según el nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) lanzado hoy en Lima.

Los eventos extremos, que en lo inmediato reducen el bienestar y destruyen los activos de las personas, pueden desencadenar procesos que conduzcan, en el mediano y largo plazo, a un sustancial deterioro de las capacidades y oportunidades en nutrición, salud, educación e ingresos. El presente Informe sobre Desarrollo Humano (IDH) Perú 2013. Cambio climático y territorio: Desafíos y respuestas para un futuro sostenible, muestra, en base a una serie de estudios y análisis de diversas instituciones, la situación en la que se encuentra el Perú desde el enfoque de la vulnerabilidad y ofrece una serie de respuestas que pone a disposición del país. Si bien el Informe reconoce que el cambio climático también trae oportunidades, es necesario conocer la situación para poder actuar.

El Perú es uno de los países más vulnerables al cambio climático; coexisten en el país una combinación de alta exposición y sensibilidad, con debilidades en la capacidad de respuesta. El cambio climático afecta al desarrollo humano de manera diferenciada, con mayores impactos en los sectores más vulnerables y pobres de la población acentuando los problemas de equidad y exacerbando brechas sociales. En general, las personas que habitan en países en desarrollo corren un riesgo 79 veces mayor de ser afectadas por los desastres que aquéllas que viven en países desarrollados.

El Informe destaca los importantes avances en la construcción de resiliencia por parte del Estado y de actores no estatales. Sin embargo, aún hay una brecha entre la realidad de este desafío y la toma de conciencia sobre el mismo por parte de la sociedad y sus líderes. El Informe busca contribuir a cerrar esa brecha, y pone a disposición del país una serie de recomendaciones para acelerar, fortalecer y profundizar las capacidades y los esfuerzos existentes.

IDH

Según este Informe, a pesar del progreso económico del Perú, el lugar de nacimiento sigue siendo determinante en las oportunidades y la libertad que tienen las personas para elegir la vida que desean. El IDH 2013 muestra que la mayor parte de los departamentos y las provincias del Perú han mejorado en desarrollo humano: sólo 25 de las 195 provincias del Perú redujeron su IDH entre 2011 y 2012, y 38 tuvieron crecimientos de su IDH superiores a 5% en el mismo período. Los IDH más bajos siguen localizados en la sierra y especialmente en los territorios con predominancia rural. Las 20 provincias con IDH más bajo están en los departamentos de La Libertad (4), Cusco (4), Apurímac (3), Ayacucho (3), Piura (2), Huánuco (2), Ancash (2) y Amazonas. Éstas son provincias predominantemente de áreas rurales altoandinas y en menor medida de selva, marcadas por una alta incidencia de pobreza extrema y por la ausencia de acceso de servicios sociales básicos de calidad.

Las 20 provincias con IDH más alto en 2012 se ubican en los departamentos de Moquegua (2), Lima (4), Madre de Dios (2), Arequipa (3), Tacna (2), Callao, Ica, La Libertad, Ancash, Cusco y San Martín. De éstas, 6 son provincias en las que están las capitales de departamentos. Otras son provincias en las que se ha registrado un incremento en los ingresos familiares, probablemente por un mayor dinamismo económico determinado por actividades extractivas, como la minería, la pesca (especialmente la industrial) y la agro-industria. Cuando se examinan los componentes del IDH y se hace un ejercicio de abstracción del componente de los ingresos, algunas de las provincias con IDH alto quedan rezagadas debido a que el incremento del componente de ingresos no ha sido acompañado por el de salud o logros educativos. Éste no es el caso de provincias como las de Ilo y Mariscal Nieto en Moquegua, las cuales se ubican en los dos puestos superiores del ranking; pues en ellas el mayor ingreso de las familias ha tenido un correlato significativo en la mejora de logros educativos.

El contexto

En el último periodo, eventos de extrema intensidad han abatido distintas regiones del país: la cota más alta registrada en el río Amazonas inundó la ciudad de Iquitos en abril del 2012; la crecida más grande registrada en el río Rímac amenazó la capital en diciembre del mismo año; la lluvia más intensa y prolongada registrada en Arequipa afectó seriamente la ciudad en febrero del 2013; y, hace muy poco, una nevada sin precedentes acumuló durante 48 horas un metro y medio de nieve en la provincia de Carabaya (Puno) y otras zonas del sur andino.

Los conocimientos acumulados hasta hoy sobre el cambio climático permiten suponer razonablemente que es posible que se produzca un escenario en el que los trastornos del clima, derivados del incesante calentamiento global, puedan alcanzar una dimensión capaz de detener y revertir el progreso económico y social del Perú. Dicho de otro modo: en el largo plazo, lo peor está por venir, y esto cobra especial significado cuando de desarrollo humano se trata.

El cambio climático es la raíz de una crisis humana actual, no del futuro lejano. Entre 1880 y 2012, la temperatura promedio global aumentó 0,8 °C debido a la intensificación del efecto invernadero. Para el año 2100 la temperatura media podría incrementarse, según el escenario menos desfavorable, en 0,3 °C; y en un escenario extremo, hasta en 4,8 °C. Esto podría provocar  escenarios catastróficos e impredecibles para la humanidad.

En el Perú, la temperatura en los Andes aumentó alrededor de 0,7 °C entre 1939 y 2006. En un escenario de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) altas. Al finalizar el siglo XXI se produciría un calentamiento considerable de 5 °C a 6 °C en muchas partes de los Andes, y los mayores aumentos sucederían en los puntos más elevados de la Cordillera Blanca.

Se estima que para el año 2050, incrementos de 2 °C en la temperatura máxima y de 20% en la variabilidad de las precipitaciones generarían una caída promedio en la tasa de crecimiento anual de 0,67%, según el Banco Central de Reserva (BCR). Si no se toman medidas adecuadas al respecto, el PBI de 2050 será entre 20% y 23,4% menor del que se lograría en un escenario sin cambio climático.

Recomendaciones

El Perú será anfitrión de la vigésima Conferencia de las Partes (COP-20) de la Convención Marco sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas en diciembre del 2014, lo que hace necesario poner en evidencia las iniciativas de política que está tomando el país para cumplir con los acuerdos internacionales sobre el tema y asumir un papel más activo en el proceso mundial de negociaciones.

Si bien el informe pone a disposición recomendaciones de políticas y acciones específicas para cada uno de los temas, también reconoce grandes avances en muchos aspectos impulsados por las diferentes entidades estatales.

Existen tres ejes principales de políticas que deberían aplicarse transversalmente para lograr mejoras. El primero es la información e investigación, pues para poder predecir y mitigar los efectos del cambio climático, son necesarios estudios adecuados a la diversidad de climas, pisos ecológicos y condiciones socioeconómicas que caracterizan al territorio nacional. El segundo es la construcción de una institucionalidad estatal con capacidad de gestión territorial y articulación transversal para enfrentar los retos del cambio climático. Finalmente, se requiere un soporte financiero y presupuestal para implementar las políticas planteadas en materia de adaptación y mitigación del cambio climático.