Afrodescendientes en Uruguay ocupan menos del 1% de cargos jerárquicos

28 nov 2013

image Informe sobre población afro-uruguaya. Foto: Andrés Cribari

La población afrodescendiente en Uruguay representa el 7,8% de la población total del país. Una investigación relevó información acerca de 6.787 cargos de trabajo y dio con que del total solo 51 personas afrodescendientes ocupan altos cargos en instituciones  públicas y privadas.

Los niveles de pobreza de la población afrouruguaya duplican a los de la no afro, y la tasa de indigencia de los primeros triplica la de los segundos. Estas tasas elevadas se deben a que tanto hombres como mujeres afrodescendientes tienen inserción en el mercado de trabajo en puestos de bajos ingresos, mientras que el menor acceso a empleos de calidad se debe, entre otros factores, al resultado del menor nivel educativo alcanzado por buena parte de esa población.

Estos datos fueron presentados el jueves 28 de noviembre y corresponden a la publicación Situación socioeconómica y mapa político y de liderazgo de la población afrodescendiente en Uruguay del proyecto regional del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo Población Afrodescendiente de América Latina II.

Casi tres de cada diez afrouruguayos vive en situación de pobreza y cerca de la mitad de ese tercio reside en asentamientos irregulares con malas condiciones de vivienda y equipamiento. Las mujeres jóvenes y que viven en el interior del país presentan aun más desventajas en estos aspectos. Si se comparan las tasas de desempleo de las mujeres afrodescendientes y las no afro se intensifican en cuatro puntos (12% y 8%, respectivamente). Siete de cada diez afrouruguayos tienen condiciones de vida, de empleo y de ingreso aceptables; sin embargo, si se comparan los promedios de niveles de vida de la población de Uruguay, su situación es peor que la de la población no afrodescendiente.

Sobre la estructura demográfica de la población afro, el estudio indica que es más joven que el resto y presenta una dinámica propia de las poblaciones más pobres: su fecundidad es más alta y sostenida a lo largo de las generaciones. En términos territoriales, la población afro se concentra en Montevideo y en los departamentos de frontera con Brasil. En tanto, evaluando los datos sobre la cobertura de salud, el estudio indica que la población que vive en la capital del país asiste a servicios privados mientras que en el interior mayoritariamente asiste a instituciones de la salud pública.

Con respecto a la educación, los datos también indican que persisten desigualdades. La población estudiada concentra peores indicadores educativos que el resto y se registran entre ellos las mayores tasas de analfabetismo. Esto sucede independientemente de la edad y de la zona de residencia. Los niveles de rezago y de deserción son más altos que en otros grupos poblacionales.

El estudio también advierte que es preocupante el bajo porcentaje de jóvenes afrodescendientes que cursan el nivel terciario, especialmente en el interior del país.

Sobre el trabajo, se da cuenta de que 28 de cada 100 ocupados en el país son informales y no existen diferencias sustanciales entre hombres y mujeres, pero sí entre afrodescendientes y no afro: los primeros marcan una tasa más elevada de este tipo de empleo.