Promueven producción responsable de piña en Costa Rica

woman in front of pineapple farm
"BLANQUITA" VARGAS DIRIGE UNA CUADRILLA DE SIEMBRA EN LA FLOR AGROINDUSTRIAS, EMPRESA DEDICADA A LA PRODUCCIÓN DE PIÑA EN RÍO CUARTO DE GRECIA. FOTO: PNUD COSTA RICA

"Blanquita", como le llaman con cariño y aprecio sus compañeros, dirige una cuadrilla de siembra en La Flor Agroindustrias, empresa dedicada a la producción de piña en Río Cuarto de Grecia, comunidad rural al norte de Costa Rica y que hace cuatro años inició un proceso de transformación organizacional orientado a la ejecución de estrategias, planes y políticas de producción social y ambientalmente responsables.

“Ha sido muy difícil, pero he logrado salir adelante en un área que tradicionalmente ha sido dominada por hombres”, dice con orgullo Banca Vargas, mientras los 22 trabajadores que tiene que a su cargo preparan el terreno para el cultivo.

Aspectos destacados

  • Pese a los altos índices de desarrollo humano de Costa Rica, las desigualdades económicas entre hombres y mujeres persisten. Ellas ganan hasta 27 por ciento menos por su trabajo en el sector privado.
  • La exportación de piña en Costa Rica representa el 7.3 por ciento del total de exportaciones del país y según La Cámara Nacional de Piña, esta actividad genera 27.000 empleos directos y más de 100.000 indirectos en todo el país.
  • Plataforma Nacional de Producción y Comercio Responsable de Piña en Costa Rica reúne a más de 50 organizaciones, empresas e instituciones interesadas en el tema.
  • Con el apoyo del PNUD, Costa Rica cuenta por primera vez con un Plan de Acción que define estrategias, acciones, responsabilidades y promueve alianzas para fortalecer la producción y el comercio responsables.

Esta madre de cuatro hijos reconoce que durante el año en que se ha desempeñado como jefa ha tenido que ganarse la confianza de sus subalternos y hoy ellos siguen sus indicaciones sin ningún problema.

Además de las políticas de cero discriminación e igualdad salarial entre hombres y mujeres, esta empresa también impulsa proyectos de educación formal para sus trabajadores.

Kifah Sasa, Oficial de Ambiente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, explicó que la promoción de buenas prácticas como estas es un objetivo fundamental de la Plataforma Nacional de Producción y Comercio Responsable de Piña en Costa Rica, proyecto que es facilitado y financiado por PNUD con el apoyo de la Organización Intereclesiástica para la Cooperación al Desarrollo de Holanda (ICCO). El proyecto realiza una inversión aproximada de €380.000 euros (US$ 520.000 aproximadamente).

La Plataforma promueve que productores, comercializadores, trabajadores, comunidad y gobierno se pongan de acuerdo e impulsen modelos de producción responsables y que traigan beneficios para todos los sectores bajo estrictos estándares de protección al ambiente. Actualmente la Plataforma reúne a más de 50 organizaciones, empresas e instituciones interesadas en el tema.

Con el apoyo del PNUD, Costa Rica cuenta por primera vez con un Plan de Acción que define estrategias, acciones, responsabilidades y promueve alianzas para fortalecer la producción y el comercio responsables, justos y comprometidos con la protección del ambiente, las comunidades y las personas. El plan se presenta este mes en el país.

Mauricio Badilla, funcionario de La Flor Agroindustrias, destacó que el buen ejemplo de Blanquita inspira a muchas otras mujeres y se ha dado gracias a prácticas empresariales de responsabilidad hacia el ambiente, la comunidad y los propios trabajadores.

“Aquí tenemos la política cero discriminación. Cualquier persona sin importar su género, nacionalidad, orientación sexual o cualquier otra condición, puede llegar a destacarse tal y como lo está haciendo Blanquita”, puntualizó Badilla.

Blanquita ha sabido provechar las oportunidades y este año, gracias a su esfuerzo y dedicación, logrará su título Técnico Superior en Supervisión y Gestión Agrícola, impartido por el Instituto Nacional de Aprendizaje.

Datos oficiales demuestran que en Costa Rica las mujeres enfrentan condiciones laborales mucho más difíciles que los hombres. Tienen mayores tasas de desempleo (10.8 por ciento en comparación con 7 por ciento para hombres) y participación en la informalidad (43.7 por ciento versus el 36 por ciento del total nacional), ganan menos (hasta un 27 por ciento menos en el sector privado) y tienen menor acceso a puestos de jefatura.

Este modelo de producción y comercio responsable ha sido impulsado con diversos cultivos en Ghana, República Dominicana, Etiopía e Indonesia. Kifah Sasa, quien ha colaborado con la proyección del programa en estos países, asegura: “Queremos un modelo de producción de piña donde los trabajadores sean tratados con justicia, las mujeres tengan oportunidades de dirección y equidad en sus salarios, donde la producción no contamine las fuentes de agua ni cause daños a las comunidades, sino que sus beneficios puedan ser percibidos por la mayor cantidad de personas posible”.

—  Danilo Mora