Panamá: isleños integran la conservación de la biodiversidad

RESIDENTES DE LAS ISLAS DE LAS PERLAS RECOLECTANDO BASURA. FOTO: PNUD PANAMÁ
RESIDENTES DE LAS ISLAS DE LAS PERLAS RECOLECTANDO BASURA. FOTO: PNUD PANAMÁ

Panamá tiene cuatro archipiélagos ubicados en las costas del Pacífico y Caribe: Las Perlas, Coiba, Bocas del Toro y Kuna Yala. Del mar siempre han recibido todo; pero según los isleños de Las Perlas, la pesca ya no es tan abundante y los empleos relacionados con el mar, que van desde el turismo hasta la construcción de residencias de lujo, igualmente están mermando.

Se trata de un área catalogada como zona especial de manejo marino-costero y sus habitantes viven del turismo, la agricultura y la pesca artesanal. Debe su nombre a haber constituido una de las principales fuentes mundiales de extracción de ostras y perlas durante la conquista española (siglos XV al XVII); sin embargo, hoy ve amenazado su futuro ante el manejo inadecuado de sus recursos naturales.  

Aspectos destacados

  • La población del archipiélago es de 3.000 habitantes, quienes viven del turismo, la agricultura y la pesca artesanal.
  • Las Perlas es un área crítica para la conservación de la biodiversidad marina y terrestre, albergando varias especies de tortugas marinas en alto peligro de extinción, manglares y corales.
  • Se han llevado a cabo 26 talleres de capacitación en turismo sostenible y pesca responsable a más de 650 personas.

“La langosta: ya no hay como antes, como cuentan los mayores, los viejos como se dice.  El pulpo, ya no hay como antes.  Ya todo se está acabando y hay que comprarlo”,  explica  Andrés Robles Ramírez, capitán de lancha.

Andrés se dedica al transporte acuático de personas entre las islas y comunidades del archipiélago. Como muchos isleños, hoy es testigo de cómo los medios de subsistencia que siempre habían conocido disminuyen, principalmente debido a la falta de políticas de turismo, pesca y desarrollo inmobiliario amigables a la biodiversidad.

Ante este panorama, la Autoridad de Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP) y el PNUD, con el apoyo del Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF) vienen implementando desde hace dos años un proyecto cuyo objetivo es integrar la conservación de la biodiversidad a las actividades de pesca, turismo y desarrollo inmobiliario que operan en los archipiélagos de Panamá, mediante la creación de alianzas entre los pobladores, el sector privado y las instituciones gubernamentales. Estos poblados están entre los más expuestos a los efectos negativos del calentamiento global.  

El proyecto “Transversalizando la conservación de la biodiversidad en la operación de los sectores de turismo y pesca en los archipiélagos de Panamá”, ha logrado sensibilizar sobre pesca responsable y conservación de los ecosistemas a los pobladores de las principales comunidades del Archipiélago de Las Perlas (San Miguel, La Ensenada, La Guinea, Casaya, La Esmeralda, Contadora,  Saboga y Pedro González), trabajando estrechamente con las agrupaciones de pescadores artesanales. Este proyecto se prevé replicar en otros archipiélagos en Panamá.

Gerardo Barsallo, presidente de la cooperativa de pescadores, CooPerlas, cuenta que están “muy entusiasmados con la construcción de un centro de acopio próximo a inaugurarse, como parte de una gestión conjunta entre el proyecto y el Programa de Pequeñas Donaciones PNUD/GEF”.

Además, a través del proyecto se logró conformar el primer Comité Zonal, cuya función es la identificación de las necesidades y problemas (ambientales, sociales, económicos) y su canalización coordinada con las autoridades correspondientes, cuya presencia en la zona aún es muy limitada.  

También se realizaron jornadas comunitarias de limpiezas de playas, estudios sobre potencial turístico y análisis de fortalezas y desafíos de las actividades productivas vinculadas al turismo. Paralelamente, el proyecto apoya la formación de sobre 50 estudiantes del bachillerato en turismo, la única opción académica existente en Las Perlas.

Se llevaron a cabo 26 capacitaciones en temas como pesca responsable, conservación de la biodiversidad y experiencias exitosas de turismo de base comunitaria en áreas insulares costeras de América Latina, superando los 650 asistentes, y adiestramientos al personal de los hoteles y restaurantes sobre buenas prácticas de turismo sostenible.

Según Leyka Martínez, coordinadora del proyecto, “la pérdida de biodiversidad podría tener impactos económicos significativos y negativos en la pesca, turismo y desarrollo inmobiliario de Panamá. Cada vez son más los actores claves que están comprendiendo que la conservación a largo plazo de estas actividades, depende de la utilización sostenible de los activos naturales de los cuales dependen”.

-Por Alejandra Araúz