Comunidades de Nicaragua se adaptan al cambio climático

una pareja y el rio
PRESA EL SALTO, COMUNIDAD SALALE, NICARAGUA. PEQUEÑOS PRODUCTORES EN VISITA A LA OBRA DE DESARROLLO. FOTO: GLOMARA IGLESIAS/ PNUD NICARAGUA

Macario López Meléndez, vive en Salale, un poblado afectado por la variabilidad climática: lluvias, altas temperaturas, vientos huracanados, sequías, erosión de la tierra. Este humilde pequeño productor agrícola cuenta que en la estación seca del año (enero a mayo) la comunidad se entristece por el desabastecimiento de alimentos y la escasez de agua potable.

Ahora Macario y su esposa, Nellys Lanuza, están felices. Ya está funcionando una “bocatoma”, instalada en la presa El Salto, donde se construyó un muro de concreto de 35 metros de largo por 4 metros de alto, una válvula de sumersión y tubería de acero con 17 conexiones, disponibles para el riego  de los cultivos de varias fincas cercanas.

Aspectos destacados

  • 1,100 personas han sido beneficiadas con el proyecto.
  • Las comunidades están aprendiendo a utilizar mejor el recurso agua y conservar sus fuentes, ahorrando tiempo y dinero.
  • La iniciativa es impulsada por el PNUD y el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (MARENA), y financiada por el Fondo de Adaptación (Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático).

“Antes nos costaba mucho regar nuestras plantaciones. Con recursos limitados comprábamos tubos, mangueras y las instalábamos de forma artesanal, pero esta obra le ha dado valor a nuestras tierras. Estamos muy entusiasmados porque producimos más frijoles, maíz, hortalizas y vegetales para la alimentación de nuestra gente”, expresa Macario, desde el borde de la presa.

Hoy las comunidades están aprendiendo a utilizar mejor el recurso agua y a conservar sus fuentes; elaboran planes de transformación agroecológica, incluyendo la construcción de pozos de captación de agua para la infiltración en los suelos; reciben asistencia técnica, insumos  y materiales para la restauración de sus parcelas. Han adquirido conocimientos para un uso sostenible de la tierra.

En la obra realizada en Salale trabajaron personas de la comunidad. Macario, con evidente satisfacción, expresa: “Es bueno hacer alianzas con el PNUD, porque es incluyente y los beneficios llegan a todas las comunidades”.

El proyecto “Reducción de riesgo y vulnerabilidad ante inundaciones y sequías en la cuenca del río Estero Real”, ha beneficiado a 1,100 personas. Las comunidades están más tranquilas porque tienen agua potable y riego para sus cosechas. Los productores y productoras ahorran tiempo y dinero con las obras de adaptación al cambio climático.

Macario siente mucha alegría y lo expresa con libertad. Las obras planificadas por el Fondo de Adaptación son aprobadas y ejecutadas en conjunto con el MARENA y los gobiernos locales de Nicaragua. El PNUD gestiona, facilita los procesos y administra los recursos con efectividad y transparencia.