Colombia: pasando de la tragedia al desarrollo

 An internally displaced person in Colombia. Photo: UNDP Colombia
Don Manuel y su familia recibieron ayuda del PNUD para su reubicación, tras haber tenido que abandonar por la fuerza su hogar en el noroeste de Colombia (PNUD Colombia)

por Amparo Díaz, premiada en el concurso de historias del PNUD

El Siglo XXI estaba comenzando cuando Salomón Manuel Petro, trovador y campesino, se vio obligado con su familia a abandonar su casa en el noroeste de Colombia. Se llevaron lo que pudieron consigo, junto a sus recuerdos, sueños rotos y canciones populares atascadas en la garganta de Salomón Manuel. Fue así como él y su familia se convirtieron en desplazados internos.

Aspectos Destacados

  • Colombia ha tenido casi 3,9 millones de personas desplazadas internamente (PDI) desde 1997.
  • Gracias a una iniciativa conjunta del PNUD y el ACNUR, 22.000 desplazados internos han recibido acceso a vivienda, servicios básicos y programas de desarrollo económico.
  • La iniciativa también provee fondos para mejorar la calidad de vida donde las PDI son reubicadas, como la construcción de escuelas, centros comunitarios y sistemas de salud.

Este campesino, más conocido como “Don Manuel”, trabajaba sus tierras en la región del Bajo Cauca antioqueño. Al igual que otros m-llones de colombianos, dejó sus tierras para escapar de una muerte casi segura a manos del conflicto armado. Él y su familia huyeron a Medellín, la segunda ciudad más grande de Colombia, donde se encontraron con un número incontable de personas desplazadas como ellos, que vendían baratijas o pedían limosna en los semáforos a fin de sobrevivir en la dura jungla de cemento.

Don Manuel vio cambiar su vida dramáticamente. Cuando salió de su casa su cuerpo aún se estaba recuperando de los seis golpes de machete que había recibido de grupos paramilitares en Cáceres, un pequeño pueblo en la región del Bajo Cauca, y estaba siendo amenazado de muerte si no abandonaba el lugar en el plazo de 15 días.

“Tuve que irme, con la suerte de haber recibido sólo golpes; otros fueron asesinados”, dice Don Manuel. “Y mi familia resultó ilesa. Otros no vivieron para contar la historia”.

El caso de Don Manuel no es único. El desplazamiento interno como consecuencia del continuo conflicto armado persiste en Colombia. Desde 1997, se han registrado casi 3,9 millones de desplazados internos. La búsqueda de soluciones a la situación de esta enorme población se ha convertido en una prioridad para el Gobierno, y son muchas las necesidades de los desplazados, entre otras la ayuda humanitaria, la protección y las oportunidades de trabajo para conseguir medios de subsistencia de carácter más permanente y sostenible.

En términos realistas, muchos de los desplazados internos de Colombia no pueden esperar regresar a sus hogares en un futuro próximo. En 2012, el PNUD se asoció con el organismo de la ONU para los refugiados (ACNUR) y el Gobierno de Colombia para mejorar la calidad de vida de los desplazados internos del país, con vistas, concretamente, a ir más allá de la ayuda humanitaria inmediata y ayudar a construir un futuro a largo plazo para ellos y sus familias. El programa recibe apoyo financiero de Suecia, Estados Unidos y el Ministerio de Trabajo de Colombia, además de apoyo de los gobiernos locales.

Calidad de vida
Por ejemplo, la iniciativa del PNUD y el ACNUR busca mejorar la calidad de vida en general, tanto para los desplazados internos como para las comunidades donde están siendo ubicados. Los fondos se utilizan para proporcionar tierras, vivienda, servicios básicos y programas locales de desarrollo económico que ayuden a enriquecer a las comunidades junto con sus nuevos vecinos. El programa también trabaja para fortalecer y apoyar a las instituciones gubernamentales encargadas de proteger los derechos de las víctimas de los conflictos armados.

Con el apoyo del programa, Don Manuel y su familia fueron a parar en la población de La Argentina, donde él y otros desplazados internos llegaron con la promesa de recibir una parcela de tierra que les permitiese su reubicación.

“El paraíso”, es como Don Manuel describe su vida hoy en La Argentina, población del suroeste de Colombia. “Esta región es muy pobre en recursos naturales, pero es tranquila y pacífica en cuestión de orden público. Me siento más en paz. Aquí no hay guerra como había en mi lugar, donde la gente podía aparecer muerta sin motivo y arrojada al río”.

La iniciativa ya está dando resultados sustanciales, beneficiando actualmente a 22.000 personas en cinco comunidades. Por ejemplo, en las comunidades de acogida se han construido dos centros comunitarios, cerca de 100 niños y niñas se benefician de mejores escuelas –a las que asisten tanto los desplazados internos como los que no lo son– y los asentamientos de desplazados internos, que antes el Gobierno consideraba ilegales, cuentan con mejores instalaciones de atención sanitaria.

La organización comunitaria es 
fundamental en el proceso de reasentamiento. Don Manuel es un vivo ejemplo de ello: hoy día, es un líder muy conocido en su municipio. Ha ayudado a crear la Asociación de Desplazados en Proceso de Reubicación y es Presidente de la Junta de Acción comunal.

Sonrisas y Lágrimas
Pero su sonrisa se une a las lágrimas que trata de controlar: “Sí, sí, estoy pensando en quedarme aquí... pero echo mucho de menos mi tierra, no puedo negarlo. Pero aquí estamos, vivos y con futuro”.

En realidad, la resistencia de la misma gente es más importante que los edificios nuevos, las consultas médicas comunitarias o las asignaciones humanitarias. Por eso, en 2013, el programa llegará a otras siete comunidades, aportando las tan necesarias oportunidades a un número alrededor de 50.000 colombianos desplazados por la violencia.

“Lo más importante es ser persistente y estar dispuesto a actuar, para recuperar lo que se perdió durante la época de la violencia, es por eso que hemos resistido tantas dificultades”, explica Don Manuel, sonriendo con los ojos que aún reflejan las cicatrices de lo que ha visto y vivido.

Amparo Díaz es especialista en comunicaciones del PNUD en Colombia. El equipo del PNUD en la región del Oriente Antioqueño ha contribuido al relato.