Ayudar a los aldeanos mexicanos a hacer frente a los desastres naturales y los riesgos climáticos

Villagers in Mexico's Yucatan Peninsula are moving a fallen tree trunk as part of their efforts to clear debris from the forests following hurricane Wilma and, thereby, preserve the forests by preventing forest fires.
Comunidades en la Península de Yucatán aprenden a preservar los bosques y prevenir incendios forestales después del huracán Wilma. Foto: PNUD

En 2005 el huracán Wilma arrasó la península de Yucatán y destruyó miles de hectáreas de bosque tropical junto con numerosos barcos de pesca. Marivel, una pescadora local de 38 años de origen maya, cuenta que su barco fue uno de los 350 que quedaron destruidos en la ciudad de Solferino, al norte de Cancún.

En los cinco años transcurridos, el PNUD, junto con el Programa de pequeñas donaciones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial y la Comisión Nacional de Áreas Protegidas de México, ha ayudado a miembros de comunidades como Marivel a volver a empezar y diversificar sus medios de vida, y a estar preparados para futuros huracanes y desastres relacionados.

Aspectos Destacados

  • El proyecto ha ayudado a cerca de 900.000 personas a estar preparada para enfrentarse all impacto de desastres naturales.
  • El porcentaje de población evacuada antes de los huracanes aumentó de menos de 50 por ciento a 97 por ciento entre 2005 y 2007.
  • El porcentaje de población evacuada antes de producirse un huracán pasó de menos de 50% al 97% entre 2005 y 2007.

En Yum Balam, un área forestal cercana a Solferino, donde los incendios que se desataron después del huracán calcinaron miles de árboles, unas 85 subvenciones ayudaron a habitantes del lugar a montar negocios de ecoturismo y buceo, y a lanzar una línea de productos de belleza hecha a base de plantas de los bosques locales.

Un proyecto comunitario innovador ayudó a reducir emisiones de carbono enseñando a los lugareños cómo evitar incendios en los bosques después del paso de un huracán recogiendo los árboles derribados que pueden servir como combustible, y construyendo cortafuegos. Y lo que es más importante, el proyecto permitió aumentar la conciencia y el compromiso de la comunidad por la conservación de los bosques.

Hasta la fecha, los esfuerzos del Gobierno y las comunidades para gestionar el riesgo de incendios forestales han resultado fructíferos y no se ha producido ningún incendio importante en la reserva de Yum Balam o sus alrededores.

Entre las medidas adoptadas figura un análisis del riesgo climático y la creación de procedimientos para la evacuación. El resultado fue que entre 2005 y 2007 el porcentaje de personas evacuadas antes de un huracán pasó de menos del 50% al 97%.

Este planteamiento se ha reproducido en otras comunidades de la península de Yucatán y en varios estados mexicanos, incluidos Chiapas, Oaxaca y Puebla. Otros seis países latinoamericanos también tienen previsto poner en marcha proyectos similares en áreas vulnerables.

Esta expansión ayudará a más personas como Marivel, que ahora cuenta con nuevas oportunidades de obtener ingresos y una nueva sensación de seguridad ante los desastres naturales.