Tres meses después del huracán Matthew, siete años después del terremoto | Yvonne Helle

11 ene 2017

 El camino hacia la recuperación es largo. El PNUD proporciona condiciones para la recuperación a largo plazo, la resiliencia y el desarrollo sostenible. Foto: PNUD Haití

El huracán Matthew fue la primera tormenta de categoría 4 en Haití en 52 años, creando la peor crisis humanitaria en el país desde el terremoto de 2010. Al menos 546 personas murieron y las vidas de 2,2 millones de personas fueron afectadas.

Tres meses después del desastre, las personas en las zonas más afectadas aún necesitan ayuda inmediata para satisfacer sus necesidades básicas. Si bien la respuesta humanitaria sigue aumentando, la rehabilitación y la recuperación también deben comenzar de inmediato para reducir la dependencia de la ayuda.

Nuestra respuesta post-Matthew fue elaborada y puesta en práctica en estrecha colaboración con las autoridades nacionales y locales aplicando las lecciones aprendidas del terremoto del 2010. Lo que sigue es un resumen del trabajo realizado por el PNUD en Haití desde el 4 de octubre, fecha en que en ese país se abatió la primera tormenta categoría 4 en 52 años:

  1. Nuestras acciones para la reducción del riesgo de desastres, que comenzaron antes del huracán, demostraron su utilidad. Por ejemplo, en Dame Marie, a pesar de ser uno de los municipios más gravemente afectados, no se perdió ni una sola vida durante el paso de Matthew. Como afirmó Gilbert Jean, alcalde de Dame Marie, las capacitaciones en preparación para desastres que realizamos con el Gobierno de Haití contribuyeron en gran medida a salvar vidas. En el PNUD continuamos abordando y priorizando las condiciones que hacen que las personas pobres sean vulnerables al cambio climático y los riesgos de desastres.  A lo largo de los últimos tres meses, utilizamos mapas de riesgos múltiples desarrollados en el departamento de Grand´Anse para ayudar al gobierno local a planificar la reconstrucción durante la fase de recuperación. Los mapas ayudan a señalar en qué áreas es seguro construir y cuáles deben evitarse. También continuamos capacitando a las autoridades locales en cómo reconstruir mejor, de forma más segura y que tome en cuenta los aspectos ambientales.

  2. Apoyamos a las autoridades nacionales y locales en la planificación y coordinación de la respuesta inmediata. Desde octubre, hemos ayudado a 10 municipios a reanudar sus funciones reemplazando los equipos esenciales dañados (como computadoras y suministro de energía) y apoyando su capacidad operativa para dirigir la respuesta. A nivel nacional, hemos realizado las tareas de prestación de asistencia técnica al Ministro de Planificación y Cooperación Externa para evaluar las necesidades del país tras el huracán; fortalecimiento de la respuesta y la capacidad de comunicación de la Dirección de Protección Civil; y apoyo al Ministerio de Medio Ambiente.

  3. Creamos 123.680 días de trabajo que no solo proporcionaron un ingreso inmediato a las personas, sino que también les devolvieron su dignidad. Mediante la inyección de dinero en efectivo en la economía local, estos programas de empleo de emergencia («trabajo a cambio de dinero») revitalizan los medios de sustento de las comunidades afectadas e impulsan la recuperación económica de las áreas afectadas. Durante el proceso, seleccionamos los hogares más vulnerables, y en particular mujeres, para que participen en la reconstrucción de sus comunidades. En el municipio de Abricots, junto con ONU Mujeres establecimos un comité para la gestión de «trabajo a cambio de dinero», integrado exclusivamente por mujeres, con el propósito de monitorear los proyectos y asegurar la rendición de cuentas local.

  4. Estos trabajos de corto plazo no solo tienen el fin de proporcionar un sustento a las personas afectadas. Tienen el fin de reiniciar las actividades productivas en los municipios que han sido destruidos por el huracán. Remover escombros, árboles caídos, rocas o desechos constituye una alta prioridad para la seguridad y salud públicas. Rehabilitar la infraestructura comunitaria también es crucial para retomar una vida normal y garantizar la seguridad alimentaria. A diciembre:

    • Se limpiaron 19.200 metros de canal de riego, lo cual permitió a las comunidades sembrar a tiempo para el invierno;

    • Se limpiaron 3.600 metros de ruta en intersecciones cruciales, lo cual abrió el acceso a 127 km de rutas secundarias y facilitó el acceso a los mercados;

    • Se recogieron 40.800 m3 de escombros y desechos, lo cual ayudó a evitar la propagación de enfermedades transmitidas por el agua.
       
  5. También ayudamos a asegurar que la respuesta humanitaria no solo se concentre en las necesidades vitales (por ejemplo, abastecimiento directo de agua limpia, alimentos y refugio) sino que también contribuya con objetivos a más largo plazo y comunidades más resilientes. En los últimos tres meses, trabajamos con cuatro autoridades locales gravemente afectadas en la elaboración de planes municipales de recuperación que establecieron las mejores bases posibles para el trabajo de desarrollo a largo plazo, al mismo tiempo que tomaron en cuenta las vulnerabilidades existentes, además de la emergencia inmediata.

El camino a la recuperación es largo. Por eso hemos desarrollado un Programa de Recuperación PosT-Matthew de tres años, cuyo objetivo es crear las condiciones para la recuperación a largo plazo al mismo tiempo que se ocupa de las necesidades inmediatas de las regiones afectadas.

Tras el desastre, el PNUD asignó US$ 1 millón de sus recursos para poner en marcha el proceso y también contó con el generoso apoyo de donantes como Japón, las Islas Mauricio, Nueva Zelanda, Suiza, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA),  el El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Gobierno haitiano.

Necesitamos su apoyo, ahora más que nunca, para aumentar la escala de nuestros proyectos en curso y ayudar a la población haitiana a reconstruir su país.