Caribe: repensando el progreso en la era del desarrollo sostenible | Jessica Faieta

19 sep 2016

 Para el Caribe, este "progreso multidimensional" implica no sólo la adaptación a las crisis. Foto: Carolina Azevedo / PNUD

Los países del Caribe son de especial interés para el desarrollo. La alta y creciente exposición a amenazas, combinada con economías muy abiertas y dependientes del comercio, con escasa diversificación y competitividad, retratan a una región estructural y ambientalmente vulnerable, compuesta en su mayor parte por países de ingresos medios.

A medida que estos países comienzan a implementar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, incluyendo los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), estamos llamando a una nueva noción de progreso. Nuestro Informe de Desarrollo Humano para el Caribe titulado "Progreso multidimensional: resiliencia humana más allá del ingreso", lanzado recientemente en Barbados con las principales autoridades regionales, promueve la necesidad de una nueva generación de políticas públicas para impulsar la capacidad de resiliencia y aumentar los avances en materia económica, social y ambienta, entre ellos la paz y la justicia.

Para el Caribe, este "progreso multidimensional" implica no sólo la adaptación a las crisis. Significa romper con problemas estructurales que impiden el crecimiento y el bienestar de la población, más allá de las mediciones tradicionales de vida por encima o por debajo de un umbral de pobreza. Nada que reduzca los derechos de las personas y de las comunidades o que amenace al medio ambiente puede ser considerado progreso.

Este enfoque holístico es crucial, especialmente para el Caribe.

Después de décadas de un bajo, volátil y persistente crecimiento, la vulnerabilidad humana ha aumentado. En el Índice de Desarrollo Humano - nuestra medida compuesta por ingresos, educación y longevidad – muchos países del CARICOM han disminuido su clasificación en los últimos cinco años. Jamaica y Dominica, dos casos extremos, han caído 23 y 10 posiciones, respectivamente.

Cuando los resultados de desarrollo humano del Caribe están situados en un contexto de crecimiento económico lento, inestable y bajo, alto desempleo y subempleo -especialmente entre los jóvenes y las mujeres-, surge una imagen clara que muestra la profunda interconexión entre el progreso humano y los desafíos a los cuales hay que hacer frente, muestra nuestro informe.

El primer reto es que, a pesar del alto endeudamiento y las restricciones fiscales que afectan a la región, los gobiernos deben ser capaces de implementar políticas públicas e intervenciones combinadas que fomenten el crecimiento inclusivo: uno que no deje a nadie atrás. Esto también implica la prevención de retrocesos y la protección de los logros sociales y económicos alcanzados con tanto esfuerzo para aumentar la resiliencia, sobre todo entre los grupos más vulnerables, para mejorar la vida de las mujeres, hombres y niños del Caribe.

Para proteger estos logros, el crecimiento económico por sí solo no basta. Nuestro informe muestra que la protección social a lo largo del ciclo de vida de las personas; la expansión del sistema de cuidado para niños, ancianos y personas con discapacidad; un mayor acceso a activos físicos y financieros (que actúan como amortiguadores cuando las crisis golpean, como un coche, una casa o una cuenta de ahorros); y la mejora continua de las habilidades laborales - sobre todo en el caso de las mujeres y jóvenes- son vitales.

Adicionalmente, muchas formas de exclusión trascienden ingresos y están asociadas a un trato desigual, discriminación, violencia o estigmatización basados en el origen étnico, raza, color de la piel, identidad y orientación sexual, género, discapacidad física o mental, religión, condición migratoria o nacionalidad.  Ser mujer, LGBTI, joven, con discapacidad, de una minoría étnica... son factores que afectan las oportunidades de las personas, la posibilidad de movilidad social y económica y el acceso a los servicios. Cerrar brechas materiales no es suficiente para erradicar estas formas de exclusión. La igualdad de condiciones para la ciudadanía requiere de la implementación de políticas de protección, acción afirmativa, empoderar a los ciudadanos y reconocer los derechos individuales y colectivos.

El segundo reto es avanzar hacia un nuevo marco de políticas públicas que pueden romper los silos sectoriales y territoriales y brindar protección social a lo largo del ciclo de vida. Parte de la responsabilidad recae en los Estados, que debería generar y coordinar los recursos financieros sostenibles para las políticas públicas; y también recae en los ciudadanos, en la medida en que es necesaria la construcción de una cultura de resiliencia y prevención en cada hogar y en la comunidad.

Al igual que muchos en América Latina y el Caribe, creemos que el reto del desarrollo sostenible, holístico y universal no se resuelve mediante el cruce de un umbral determinado de ingreso. No hay una "graduación" de los problemas de desarrollo, a menos que respuestas apropiadas faciliten las múltiples dimensiones que permiten a la gente a vivir una vida que tienen razones para valorar.

Ahora más que nunca, el mundo necesita repensar los métodos para la clasificación de desarrollo en los países de la región que van más allá del ingreso per cápita, las tasas de crecimiento económico y el Producto Interno Bruto (PIB) por habitante. El alto endeudamiento de los países del Caribe dificulta la posibilidad de acceder a la financiación para el desarrollo sostenible, que limita también la capacidad de la región para lograr los ODS.

En vista del contexto de financiación del desarrollo en el Caribe, el informe demuestra cómo, en su mayor parte, los países del Caribe no son elegibles para financiación en condiciones favorables debido a su condición de países de ingresos medios. Con niveles medios de ingreso nacional per cápita por encima de la referencia financiera internacional para ser electos, el informe hace un llamado para una revisión de los criterios de elegibilidad para acceder a financiación en condiciones favorables.

En línea con los ODS, nuestro informe hace hincapié en que, por un lado, es crucial invertir en las personas, el medio ambiente, la energía sostenible y asequible, la eficiencia institucional, la estabilidad y la seguridad, ya que son factores clave para impulsar el crecimiento económico. Y  por otra parte, es esencial asegurar que el crecimiento económico sea inclusivo, empodere a las personas, no deje a nadie atrás y no se logre a expensas del medio ambiente.

Este enfoque holístico para mejorar la vida de las personas, cuidando a la vez el planeta, ayudará a los países del Caribe a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, aumentará la resiliencia al clima, y acabará con la pobreza en todas sus formas sin dejar a nadie atrás.

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