• Democracia: ¿dónde están mujeres, jóvenes, indígenas y afrodescendientes? | Gerardo Noto

    10 mar 2014

    mujeres indígenas
    EN LOS ÚLTIMOS AÑOS SE HA REGISTRADO UNA MENOR PROPENSIÓN A VOTAR POR PARTE DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS Y AFRODESCENDIENTES EN DETERMINADOS PAÍSES. FOTO: ÁLVARO BELTRÁN / PNUD

    Durante 2014 América Latina y el Caribe contará con siete elecciones presidenciales, muchas de las cuales se dirimirán en una segunda vuelta.

    Afortunadamente, en general, nuestra región se ha acostumbrado a la realización de elecciones trasparentes donde la ciudadanía puede manifestar libremente su voluntad en la elección de los puestos públicos de representación.  Los ciudadanos empoderados reclaman por una mejor calidad institucional: piden más y mejor representación y participación en los procesos de formación y ejecución de las políticas públicas.

    Desde la perspectiva de una democracia de ciudadanía –que el PNUD impulsa con fuerza en América Latina y el Caribe-, el derecho a elegir y a ser elegido es una dimensión clave de la ciudadanía política. Así, es importante auscultar como diversos sectores de la ciudadanía participan en las elecciones y como los representantes que se eligen, dan cuenta de la heterogeneidad de nuestras sociedades.

    Afortunadamente, hay buenas noticias respecto del ejercicio del derecho al voto y el género, dado que las mujeres ejercen efectivamente su derecho a votar. Pero persisten importantes falencias respecto del derecho a ser elegidas. Si bien la región ha mostrado avances significativos en las últimas décadas, pasando de un nivel de representación de mujeres en las cámaras legislativas nacionales de 8,2 por ciento en 1990 a 20,6 por ciento en 2010 en promedio, todavía hay profundas heterogeneidades entre países. Sólo seis congresos muestran porcentajes superiores al 30 por ciento, mientras once están por debajo del 15 por ciento. Un panorama similar se verifica en la representación de mujeres a nivel sub-nacional. En el máximo nivel de autoridad pública, existen hoy seis Jefas de Estado y de Gobierno, es decir en el 18 por ciento de los 33 países de la región.

    Por otro lado, se ha verificado en los últimos años la preocupante tendencia a una caída en los niveles de participación electoral entre los jóvenes, como también a una menor propensión a votar por parte de los pueblos indígenas y afrodescendientes en determinados países. Además, la representación parlamentaria de los jóvenes es muy reducida con relación a su porcentaje en la población. De igual modo, casi sin excepción, es muy limitada la representación de indígenas y afrodescendientes en los parlamentos y otras instancias de decisión estatal.

    Esta situación y tendencias marcan una importante agenda con el objetivo de mejorar cualitativamente los niveles de participación y representación en la región. Es importante visualizar y monitorear estas dimensiones en el cronograma electoral, pero también diseñar y desarrollar acciones constantes y de largo plazo en materias de fortalecimiento de las instituciones del Estado -ejecutivas, legislativas, electorales, a nivel nacional y sub-nacional- y en los partidos políticos para abrir mayores espacios de participación y representación de los sectores subrepresentados: mujeres, jóvenes, pueblos indígenas y afrodescendientes.

    Cuéntanos: ¿cómo podemos impulsar la representación y participación ciudadana de jóvenes, pueblos indígenas y afrodescendientes?ple and people of African descent?