• Pasando de la transparencia a la rendición de cuentas en la lucha contra la corrupción | Patrick Keuleers

    13 dic 2013

    Partido de Futbol del Boca Junior en Argentina, Campaña Anticorrupción del PNUD y UNODC (Foto: PNUD Argentina)
    Partido de Futbol del Boca Junior en Argentina, Campaña Anticorrupción del PNUD y UNODC (Foto: PNUD Argentina

    La corrupción es un importante cuello de botella para el desarrollo sostenible: hace que las inversiones públicas y privadas no lleguen adonde son más necesarias, multiplica los costos y distorsiona la asignación de los recursos y las prioridades.

    Esta es la conclusión esencial que podemos extraer de las conmemoraciones del Día Internacional contra la Corrupción, celebrado el 9 de diciembre pasado, y de la V Conferencia de Estados Parte de la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción celebrada recientemente en Panamá y a la que tuve la oportunidad de asistir.

    La lucha contra la corrupción ha sido una de las áreas de trabajo de nuestra cartera de gobernabilidad democrática que más rápido, y con mayor éxito, se han ido expandiendo. El Banco Mundial estima que la corrupción puede llegar a absorber hasta el 17% del PIB de un país. Nos podemos imaginar cuál podría ser el impacto a la hora de lograr los ODM para la fecha prevista de 2015 si solamente el 10% de esos recursos pudiera reconducirse hacia el desarrollo…

    A través de la Encuesta Global MYWorld, más de 1,5 millones de personas han identificado como una de las máximas prioridades del “Mundo que quieren” la necesidad de contar con “gobiernos honestos y receptivos”. Asistimos al nacimiento de un cierto consenso alrededor de la importancia de la integridad, transparencia y rendición de cuentas en la gobernanza como factores clave para reducir la pobreza, las desigualdades y las situaciones de exclusión.

    Un aspecto importante de esa estrategia consiste en abordar la cuestión de la integridad en el sector público. El servicio público debe ser un ejemplo para la sociedad a la que sirve, y debe reflejar y promover las normas y principios internacionales, tanto en su funcionamiento como su composición.

    La prevención y lucha contra la corrupción debe ser algo en lo que participemos todos, si queremos que este trabajo genere frutos sostenibles. Por ello, esta labor debería incluir también la concienciación y la implicación de parlamentarios, partidos políticos, instituciones de derechos humanos, organizaciones de las sociedad civil, el sector privado, otras agencias de la ONU y, por último, aunque no menos importante, el sector judicial.

    A nivel global se ha avanzado significativamente en la profundización de la transparencia  como instrumento de prevención de la corrupción en todo el mundo. El principal desafío en estos momentos consiste en pasar de la transparencia a la rendición de cuentas. La transparencia y el acceso a la información no son fines en sí mismos sino medios para llegar a una rendición de cuentas más efectiva. Este es el reto que tenemos ante nosotros durante los próximos años.

    La gobernabilidad democrática como remedio frente a la exclusión y la discriminación, y como instrumento para prevenir la corrupción y otras formas de abuso de poder, debería estar en el centro de la agenda para después de 2015. Se trata de una condición absolutamente esencial para el bienestar, no de un añadido optativo.  

    Cuéntanos tu opinión: ¿Cómo podemos pasar de la transparencia a la rendición de cuentas?