• Qué nos dice la juventud de Brasil sobre la democracia en el siglo XXI | Carolina Azevedo

    21 jun 2013

    Las tensiones sociales, institucionales y culturales en América Latina son numerosas y se caracterizan por un alto grado de participación ciudadana (Foto: PNUD Brasil)

    Todos están confusos. Los sociólogos, los periodistas, los políticos…hasta los y las manifestantes tratan de entender mejor el fenómeno reciente que ha sacudido las masas en Brasil de una manera novedosa, como nunca se había visto.

    La última vez que vi a mi país tan movilizado por una causa colectiva fue durante el movimiento por la democracia, las Diretas Já, en 1984. Me acuerdo de salir con mi familia y formar parte del mar de gente bajo una bandera de Brasil gigante en el centro político de la capital, Brasilia. Yo tenía solo nueve años pero también sentí el duelo colectivo cuando se murió el Presidente Tancredo Neves sin llegar a asumir el cargo. Ni siquiera el movimiento por el impeachment del Presidente Fernando Collor de Mello, en 1992, movilizó tanto a la gente.

    En las últimas dos semanas cientos de miles de personas, principalmente jóvenes, hombres y mujeres, que comenzaron las protestas en la Red, tomaron las calles de por lo menos 20 ciudades de Brasil en manifestaciones diversas. El jueves 20 de junio formaron un océano de más de un millón de personas. Parte del movimiento fue pacifico. Otra no. Y los actos de violencia siempre saben amargo, del Estado y de los civiles.

    Los resultados de las protestas en Brasil todavía no están claros. En el comienzo protestaban contra el aumento de las tarifas de transporte público. Pero las demandas van más allá de los billetes de autobús, que ya han bajado en varias ciudades en respuesta a las protestas.

    En medio al enigma de las manifestaciones recientes, las juventudes dejan un mensaje claro: la democracia en el siglo XXI tiene que ser distinta a la del siglo pasado. Las nuevas tecnologías, que al mismo tiempo facilitan las posibilidades de monitoreo, control y trasparencia del Estado (y el país tiene buenos ejemplos como el Portal de la Trasparencia del Gobierno de Brasil y su contraparte de la sociedad civil, Contas Abertas) también pueden abrir espacio para algún tipo de participación más directa en las decisiones públicas.

    ¿Quiénes son y qué quieren los y las manifestantes en Brasil?
    Mario Magalhaes, un reportero de pelo gris, con su vasta experiencia cubriendo las protestas de los años ochenta, hizo uno de los mejores relatos, tratando de descifrar el enigma de la protesta que llevó a más de 100.000 jóvenes a las calles del centro de Rio de Janeiro. Imbuido por el fervor de las protestas, notó que la manifestación no tenía comando, ni portavoz. La protesta se ha articulado por un comité, que se reúne por las redes sociales. Dejaron el ámbito virtual para llenar las calles.

    Las motivaciones son diversas, pero el mínimo denominador común ha sido la justicia social.  Para algunos, la atención se centró en la corrupción. Para otros, en las aspiraciones sociales. “En el fondo, todo es política, en una jalea general brasileña  nunca tan elocuente como ayer,” escribió Magalhaes en su blog del 18 de junio.

    De las 65.000 personas que se reunieron en Sao Paulo el 17 de junio un 84% no tenía preferencia partidaria, según una investigación de Datafolha publicada en el diario Folha de Sao Paulo. Quizás por eso muchos gritaban fases como “el pueblo ya no necesita de partidos políticos.”

    Además un 71% de las personas participaron en la protesta por primera vez, según la encuesta, la mayoría de ellos tenía entre 26 y 35 años y el 81% se enteraron del acto por Facebook. Casi el 80% tenía un nivel de educación superior (comparado al 24% del total de la población) y más del 22% eran estudiantes, más de la mitad con menos de 25 años.

    La encuesta también reveló que un 56%  protestaba contra la subida del transporte,  un 40% contra la corrupción, el  31% protestaba contra la violencia y la represión de la policía. Solo un 27% pedía mejor calidad en el sistema de trasporte.

    El reciente fenómeno en Brasil también corrobora un informe del PNUD que afirma que la protesta social en la región es derivada de la desigualdad. Según el informe “La protesta social en América Latina”, además de avanzar en la reducción de la pobreza y la desigualdad durante la última década, la región ha ampliado el acceso a la tecnología a millones de personas en la región que se han vuelto cada vez más educadas e interconectadas a nivel regional e internacional.

    Las juventudes de Brasil, inspiradas y apoyadas en la Red por los movimientos sociales recientes en Turquía, han mostrado que tienen voz. El país, la región y el mundo escuchan a sus demandas. No queda otra.

    Carolina Azevedo
    Especialista en comunicaciones del PNUD para América Latina y el Caribe


Sobre la Autora

Carolina Azevedo es Especialista en Comunicaciones del PNUD para América Latina y el Caribe. Síguele en Twitter: @cgazevedo

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